El legendario escalador estadounidense Alex Honnold volvió a desafiar los límites humanos al escalar en modalidad free solo el rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura y 101 pisos, sin cuerdas ni arnés.
La hazaña ocurrió el 25 de enero de 2026 y fue transmitida en vivo como parte del evento “Skyscraper Live”.
Honnold completó el ascenso en una hora, 31 minutos y 40 segundos, convirtiéndose en la primera persona en escalar este edificio sin ningún equipo de seguridad.
awesome! Taipei 101 pic.twitter.com/hOXgQnriMb
— Otto Huang (@OttoHuang120) January 25, 2026
De ícono urbano a reto extremo
Durante más de 90 minutos, el Taipei 101 dejó de ser un símbolo arquitectónico para transformarse en uno de los escenarios más extremos jamás escalados.
La superficie de vidrio y acero, diseñada para resistir el clima, representó un desafío constante sin margen de error.
El ascenso comenzó en la base del edificio, con 113 metros inclinados y estructuras metálicas decorativas conocidas como “ruyi”, que exigieron máxima precisión desde los primeros minutos.
Resistencia física y control mental
El tramo más exigente se presentó entre los pisos 27 y 90, donde Honnold enfrentó los módulos conocidos como “cajas de bambú”, ascendiendo 274 metros verticales con absoluta concentración.
Ante la mirada de cientos de personas desde el exterior y el interior del edificio, el escalador avanzó con serenidad total, contrastando con la tensión del público consciente del riesgo extremo.
El tramo final y la cima
En la parte superior, los desplomes y el viento incrementaron la dificultad, obligando a Honnold a depender casi exclusivamente de la fuerza de sus brazos.
Finalmente, alcanzó la aguja coronada por una esfera metálica, un punto inaccesible para el público.
Desde la cima, Honnold se tomó una selfie y resumió la experiencia con una sola palabra: “Sick”.
Su esposa lo esperaba arriba y el descenso se realizó en elevador.
La escalada free solo es considerada la disciplina más peligrosa del deporte.
Un solo error implica la muerte. Con esta ascensión, Honnold superó incluso antecedentes históricos, como el del francés Alain Robert, quien escaló el edificio en 2004 con cuerdas de seguridad.
La proeza ha generado admiración mundial y debate sobre el riesgo, mientras Honnold insiste en la preparación meticulosa y el control mental absoluto como claves de su éxito.