La piedra que marca el kilómetro 5 de la antigua carretera Victoria–Tula permanece intacta desde abril de 1906, fecha en que concluyó su construcción durante el Porfiriato.
Es uno de los pocos vestigios originales que aún se conservan de la obra y representa 120 años de historia en la conectividad de la Sierra Madre Oriental.
Su conservación es clave para entender la ingeniería y el trazo de los caminos porfirianos en Tamaulipas.
Origen de la carretera: gestión de Margarita Romero de Rubio
La carretera fue gestionada por Margarita Romero de Rubio, originaria de Tula, Tamaulipas y esposa del presidente Porfirio Díaz.
En ese tiempo se le consideró “camino”, pero su importancia fue estratégica: cruzaba la Sierra Madre Oriental, incluyendo el tramo conocido como Camino Rojo y requirió la construcción de un túnel de mampostería para atravesar la serranía.
La obra redujo tiempos de traslado entre la capital y el Altiplano y detonó el comercio regional.

Riesgo actual: sin protección ante accidentes
Actualmente, lo único que resguarda la piedra es la estructura de fierro que indica “Carretera Antigua a Tula”.
Esta protección es mínima y deja la piedra totalmente expuesta. Cualquier accidente automovilístico o salida de camino podría tumbarla y destruir un monumento con más de un siglo de antigüedad.
La falta de una valla de contención o barrera física pone en peligro su integridad.
Necesidad de una valla de protección
Es apremiante instalar una valla de protección perimetral, de material discreto pero resistente, que impida el impacto directo de vehículos sin alterar la imagen histórica del señalamiento.
La intervención debe respetar la piedra original y garantizar que no sufra daños por vibraciones, choques o vandalismo.
Llamado a autoridades y sociedad
Se solicita a la Secretaría de Obras Públicas, INAH y al municipio de Victoria valorar la importancia patrimonial de este señalamiento de piedra del kilómetro 5 y gestionar de inmediato su resguardo.
Protegerla es preservar la memoria de la ingeniería porfiriana, del legado de Margarita Romero de Rubio y del vínculo histórico entre Victoria y Tula a través de la Sierra Madre.
