Tras varias horas de permanecer en calidad de desaparecida, Verónica Escandón fue localizada con vida y posteriormente realizó un señalamiento público en contra de las personas que, aseguró, participaron en su privación ilegal de la libertad y en los actos de tortura de los que fue víctima.
A través de una publicación en sus redes sociales, la mujer afirmó que reconoce plenamente a quienes la secuestraron, al señalar que en ningún momento ocultaron sus rostros ni sus identidades, y que incluso nunca contemplaron regresarla con vida.
En su testimonio, advirtió que actualmente teme por su seguridad, así como por la de sus hijos y su familia, motivo por el cual decidió alzar la voz y pedir ayuda pública para que estas personas sean localizadas y llevadas ante la justicia.
Señaló que sus agresores no contaban con respaldo de ningún mando y que actuaron por cuenta propia, descartando que se tratara de una acción ordenada por alguna autoridad o grupo jerárquico.
Relató además que durante su cautiverio fue sometida a brutales sesiones de tortura y amenazas, entre ellas quemaduras con thinner, sustancia que —dijo— le provocó daños en las vías respiratorias, además de otras afectaciones físicas y emocionales.
Aunque reconoció que hablar públicamente implica un riesgo, sostuvo que decidió hacerlo para evitar que estos hechos queden en la impunidad y para que se inicien las investigaciones correspondientes.
Hasta el momento, las autoridades no han informado de manera oficial si ya se abrió una carpeta de investigación por estos hechos ni si existen avances en la localización de los presuntos responsables.