A pesar de las recientes lluvias que se han presentado en casi toda la entidad, prácticamente en todo el mes de mayo y desde el inicio de este 2026, la presencia del fenómeno de El Niño este año reducirá la formación e intensidad de huracanes en el Golfo de México.
Luis Gerardo González de la Fuente, coordinador estatal de Protección Civil, dijo que este fenómeno deja a Tamaulipas con una temporada ciclónica menos activa.
De acuerdo con el funcionario, los pronósticos indican que habrá menos sistemas tropicales y lluvias por debajo del promedio en varias zonas del estado, a diferencia de temporadas anteriores.
El efecto de El Niño inhibe el desarrollo de ciclones al incrementar los vientos en altura sobre el Atlántico, lo que dificulta que las tormentas se organicen.
Pese al escenario favorable, González de la Fuente señaló que no se bajará la guardia.
“Estamos listos, el área de Meteorología está haciendo su trabajo, no nadamás con esta temporada sino en todo el año en la diferentes estaciones; estamos en contacto con las diversas coordinaciones municipales de Protección Civil”, dijo González de la Fuente.
“Tenemos los protocolos listos. La coordinación está activa y cualquier riesgo se comunicará de inmediato a la población”, aseguró.
Presencia de fenómenos en la temporada
Las estimaciones para el Atlántico contemplan entre 13 y 17 fenómenos tropicales, de los cuales entre cinco y siete podrían evolucionar a huracán. Sin embargo, El Niño podría dejar esas cifras por debajo del pronóstico y disminuir la probabilidad de impacto directo en Tamaulipas.
Lluvias y calor en esta temporada de huracanes
En cuanto a lluvias, junio tendrá precipitaciones relevantes, pero julio y agosto se perfilan más secos y calurosos.
Dijo que para septiembre y octubre se prevé un repunte de la actividad tropical.
El coordinador advirtió que, aunque no se espera un impacto directo de huracán, el riesgo por inundaciones se mantiene.
Los escurrimientos de zonas serranas y las lluvias fuertes pueden afectar municipios costeros, además de Xicoténcatl, Gómez Farías y El Mante, identificados como puntos vulnerables.