En el corazón de la Escuela Primaria "Juana de Asbaje", de Ciudad Victoria, dos figuras se han vuelto indispensables para garantizar una educación equitativa: las maestras Katia Zúñiga y Dulce Maldonado.
Como "maestras sombra", su trabajo diario es el puente que permite a alumnos con necesidades especiales integrarse plenamente al ritmo de sus compañeros de clase.
“Parte de mi trabajo es que las y los niños se sientan con una inclusión educativa dentro de las aulas, ayudando a regular sus emociones, adaptando actividades para el trabajo de ambos y estar en el acompañamiento educativo y emocional”.
“También es fundamental tomar en cuenta el sacrificio financiero que hacen los padres de familia para realizar los pagos quincenales a las maestras sombra y esperemos que se implemente de manera regular en el sistema educativo, que se nos pueda dar la oportunidad de seguir atendiendo a los estudiantes hasta sexto año de primaria debido a que es importante que se desarrollen con una sola maestra, y no se tengan muchos cambios en su proceso de enseñanza-aprendizaje”, explica la maestra Katia Zúñiga.

Una labor de acompañamiento constante
Más que una guía, la maestra sombra es una pieza clave en el desarrollo académico y emocional del estudiante; así lo refiere Dulce Maldonado, cuya función va mucho más allá de ayudar con las tareas escolares; su labor consiste en adaptar los contenidos, mediar en la interacción social y brindar el apoyo necesario para que cada niño pueda alcanzar su máximo potencial dentro del aula regular.
"Nuestro objetivo es que el alumno se sienta capaz, autónomo y, sobre todo, incluido en cada actividad que realiza el grupo", refirió la maestra.
Día a día enfrentan el reto de derribar barreras de aprendizaje con paciencia y profesionalismo, pero que comparten una aspiración común: la oportunidad de integrarse formalmente al sistema educativo de manera regular.
Para ellas, esta incursión no es solo un paso en su carrera profesional, sino la posibilidad de seguir transformando vidas desde una plataforma institucional, aplicando la experiencia y sensibilidad que han cultivado en el acompañamiento cercano a sus alumnos.
Su historia es un recordatorio de la importancia de valorar y profesionalizar a quienes, desde la trinchera de la inclusión, trabajan por una educación para todos.