Un estudiante de 13 años de edad perdió un riñón luego de ser agredido físicamente por dos de sus compañeros de secundaria, en un hecho ocurrido cuando salía del plantel educativo donde cursaba sus estudios, en el municipio de Altamira.
A cuatro días de la agresión, su madre, Ana Celeste Almazán García, exige que se haga justicia y que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos.
La madre del menor relató que los hechos ocurrieron el pasado lunes, cuando su hijo salió de la escuela secundaria Gerardo Tomás Gómez Castillo, ubicada en la colonia Emilio Portes Gil.
Debido a que ella trabaja durante el turno vespertino, el adolescente se dirigió a su domicilio, localizado en el fraccionamiento Los Obeliscos, donde posteriormente comenzó a presentar fuertes dolores en la parte baja del abdomen y la espalda.
Al recibir el aviso de que el menor había sido golpeado y trasladado a recibir atención médica, la mujer solicitó permiso en su trabajo para acudir a la unidad de salud en Altamira.
En una primera valoración, explicó, no le detectaron lesiones externas ni hematomas, por lo que únicamente le recomendaron mantenerlo bajo observación y regresar en caso de presentar síntomas de alarma.
Sin embargo, su estado de salud comenzó a deteriorarse; de acuerdo con el testimonio de su madre, el adolescente presentó desmayos, vómitos y una palidez considerable, por lo que intentó llevarlo nuevamente a recibir atención médica.
Ante la gravedad de los síntomas, vecinos la ayudaron a trasladarlo a otro centro hospitalario, donde detectaron que tenía los signos vitales bajos y solicitaron su traslado de urgencia al Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado sobre el bulevar Adolfo López Mateos.
Fue en este último nosocomio donde, después de practicarle estudios y análisis clínicos, los médicos detectaron que tenía una lesión severa en el riñón izquierdo, con sangrado interno, situación que habría provocado los desmayos y el deterioro de su condición física.
Según lo informado a la familia, las lesiones ocasionadas durante la agresión provocaron la pérdida de este órgano.
Sobre las circunstancias del ataque, Ana Celeste explicó que su hijo le contó que dos compañeros presuntamente lo estaban esperando a la salida de la secundaria para reclamarle por un problema relacionado con una compañera, situación que habría comenzado desde la mañana.
Posteriormente, ambos lo golpearon y él inicialmente pensó que solamente le habían sacado el aire.
La mujer también cuestionó la respuesta que recibió por parte de las autoridades escolares, pues aseguró que, cuando informó al director sobre lo sucedido, este le manifestó que no era un asunto de su competencia porque la agresión había ocurrido fuera de las instalaciones educativas, aunque a pocas cuadras del plantel y cuando los involucrados todavía portaban sus uniformes escolares.
Identificó al director como José Ángel Robledo y señaló que, en un primer momento, también recibió comentarios del personal docente en los que se describía a su hijo como un estudiante inquieto y desordenado, situación que consideró injustificable para minimizar la gravedad de la agresión.
La madre indicó que fue hasta el jueves, después de que el caso comenzó a difundirse públicamente, cuando recibió un mensaje del director en el que manifestó estar a disposición de la Fiscalía y aseguró que buscaría reunir apoyo para el estudiante.
Respecto a la evolución médica, informó que su hijo permanecía hospitalizado y bajo vigilancia, luego de que durante los primeros días presentó una disminución en sus niveles de plaquetas y requirió transfusiones de sangre.
Aunque durante la última noche había mostrado una evolución favorable y aparentemente sus niveles sanguíneos comenzaban a estabilizarse, todavía esperaban los resultados de nuevos estudios para conocer su condición.
La situación representa un cambio importante en la vida del adolescente, quien deberá seguir cuidados especiales, mantener una alimentación saludable, evitar los alimentos con exceso de sal, consumir suficiente agua y reincorporarse gradualmente a las actividades físicas, de acuerdo con las indicaciones médicas que recibió su familia.
Ana Celeste señaló que, además de enfrentar la preocupación por la salud de su hijo, tendrá que asumir nuevas responsabilidades para garantizar su recuperación, sin dejar de atender a sus otros dos hijos, quienes también han resultado afectados emocionalmente por lo ocurrido.
Incluso relató que uno de sus hijos, de 11 años, se encuentra desesperado por lo sucedido y ha buscado evidencias de la agresión, revisando el uniforme y las marcas que quedaron en el cuerpo de su hermano.
La mujer aseguró que ya inició las gestiones correspondientes ante la Fiscalía para que se investigue el caso y se identifique a los padres de los dos adolescentes señalados, quienes también son menores de edad. Asimismo, manifestó que buscará que se establezcan las responsabilidades correspondientes y que los hechos no sean considerados simplemente como una pelea entre estudiantes.
Finalmente, descartó que su hijo regrese por el momento a la secundaria, pues teme que pueda volver a ser víctima de agresiones.
Dijo que su prioridad es que se recupere completamente y que las autoridades esclarezcan lo sucedido. “Yo quiero justicia para mi hijo”, expresó la madre, quien hizo un llamado a las autoridades educativas y de procuración de justicia para que atiendan el caso y eviten que situaciones de violencia entre estudiantes terminen con consecuencias irreversibles.