Basura acumulada, incendios recurrentes, fétidos olores y el constante ingreso de personas ajenas forman parte del panorama diario que enfrentan los habitantes de la colonia Praderas de San Francisco, en Escobedo.
El problema se concentra en una casa abandonada ubicada en la calle San Bernardino de Siena, número 409, la cual se ha convertido en un foco de infección y peligro.
Los vecinos denuncian que desde hace aproximadamente seis años, el inmueble permanece en el olvido y es utilizado habitualmente por personas en situación de calle para refugiarse, drogarse y quemar basura o cables, generando conflagraciones prácticamente a centímetros de las viviendas habitadas.

La situación mantiene a flote una profunda preocupación entre las familias del sector, sobre todo por la cercanía con menores de edad. "Nadie deja salir a sus niños por el mismo miedo de que salga de ahí una persona y les haga algo”, señalaron los afectados, quienes viven con el temor constante de que los intrusos ingresen a sus domicilios.
La problemática no se limita a las condiciones insalubres. De acuerdo con los testimonios, los intrusos utilizan la propiedad abandonada como "guarida" para ocultar objetos robados tras atracar en viviendas de la zona.
Liliana Rosales, vecina afectada, relató que su hogar ya fue blanco de la delincuencia. "Una vez se metieron a robar a mi casa, se llevaron todo lo que teníamos de valor; hice la denuncia, vinieron, pero no se llevaron a nadie", expresó.

A los robos a casa habitación se suma el constante robo de medidores de agua y servicios, lo que ha dejado a varias familias sin suministro de manera intermitente.
Asimismo, la acumulación masiva de plásticos, muebles viejos y escombro ha propiciado la proliferación de plagas, destacando la presencia de ratas y víboras que rondan los patios contiguos.

Ante este panorama de riesgo, los habitantes de Praderas de San Francisco lanzaron un llamado urgente a las autoridades municipales y a los propietarios del inmueble para que sea intervenido, limpiado y tapiado.
Mientras una solución llega, la casa marcada con el número 409 continúa operando como un punto crítico de inseguridad e insalubridad, donde las familias conviven a diario con el temor, el humo de la quema clandestina y la impunidad.