La cumbia vuelve a tomar forma en manos pequeñas, pero decididas.
En la colonia San Martín tres amigos de apenas 12 años —Fer, Óscar y Bayron— están escribiendo, sin saberlo, un nuevo capítulo de la cumbia en Monterrey.
Se conocen desde hace años, pero hace apenas unos meses comenzaron a tocar en mercados.

Poco a poco, la gente los ha ido reconociendo. Algunos se detienen a escucharlos, los graban, les aplauden y, en ocasiones, les dejan dinero.
Aún no tienen un nombre definido como agrupación. Pero sí tienen claro lo que quieren: ser músicos grandes.
A diferencia de otros niños de su edad, ellos pasan gran parte del tiempo en la calle Punta Arenas, en la colonia San Martín, donde ensayan, conversan, reciben consejos entre ellos y comparten el día a día entre juegos, risas y comida.

Pero su acercamiento a la música no es casual: siguen el ejemplo de integrantes de Intención Cumbiambera, músicos que los guiaron en sus primeros pasos. Quienes les enseñaron los primeros acordes y la idea de que la música también se aprende en la calle.
La cumbia colombiana encontró arraigo en colonias como la Independencia y La Campana, al sur de Monterrey. Más al norte, en zonas como San Bernabé y San Martín, la tradición también ha estado presente, aunque con menor visibilidad. Hoy, con estos tres pequeños músicos, parece abrirse una nueva etapa.
