Caminar por las calles de la zona metropolitana de Monterrey se ha convertido en una carrera de obstáculos. Lo que debería ser el espacio seguro para el ciudadano, la banqueta, algunas se encuentran hoy bajo el asedio del comercio informal, el abandono y la falta de cultura vial de los automovilistas.
Para el peatón regio, el trayecto diario no es una línea recta, sino un zigzagueo constante.
Esto lo constató INFO7 en una calle que elegimos al azar.
Fue en la colonia Obrera, en Monterrey.
Ahí encontramos malos ejemplos, pero también sucede cuadras más adelante, a la redonda, cerca de ahí o lejos, y en todos los municipios.
Diariamente, los peatones arriesgan su vida al intentar usar las banquetas, que están obstaculizadas por vehículos que indebidamente se estacionan sobre ellas, por triques, por trafitambos, por basura o por maleza y, más recientemente, hasta por bolardos.

Y en el centro regio, por el comercio informal, entre ellos puestos de tacos, con sillas y mesas.
Los peatones se bajan de la banqueta porque no pueden.
Por si eso fuera poco, sobre la misma banqueta instalan "burritos", es decir, caballetes de metal o madera para impedir el paso.

Y hay otros obstáculos, que también estorban.
Encima, hasta hay puestos de ropa usada invadiendo banquetas.

Adultos mayores, con bastón, se arriesgan por la calle, porque las banquetas están invadidas.
Esto es el pan de cada día.
"Ya ves, no han podido quitar a los puesteros de las banquetas, ¿les dan dinero o qué?", dijo una mujer de la tercera edad.
"No están respetando las banquetas libres; tiene uno que bajarse, está uno con el miedo. Alguien debería cuidar aquí, y que pongan más gente aquí para que estén al pendiente", consideró otra ciudadana.

No solo están invadidas las banquetas, sino también las calles; incluso en la de Colegio Civil sorprendimos a un señor bloqueando el espacio público, mientras lo usaba de taller de pintura.
Y nadie hace nada.
