El plomo que se ha detectado en el torrente sanguíneo de algunos niños de Nuevo León, antes que la industria regiomontana, podría provenir de fuentes variadas con las que ellos tienen contacto directo e indirecto, que van desde los útiles escolares (como plastilinas chinas), los dulces o alimentos que ingieren hasta algunos juguetes.
Esto es lo que arroja el primer estudio del tema realizado por los Cendis, Tec Salud y la Secretaría de Salud estatal, pero que ahora se trata de documentar con más claridad y contundencia en la ampliación de la investigación que realizan estas instituciones.
Y es que, si bien existen unas 50 industrias que emiten plomo en un radio de 2.5 kilómetros de las viviendas donde habitan los niños que dieron positivo al metal en el primer tamizaje, también es verdad que una parte de ellos no tiene ninguna industria cercana.
Además, los análisis arrojan que no solo llegó a sus organismos por el aire, sino también mediante superficies, tierra, agua y alimentos.
Guadalupe Rodríguez Martínez, directora de los Cendis, le dijo a El Horizonte que los expertos incluso han asociado el exceso de plomo a las pinturas de algunas viviendas, pero también a dulces que consumen los menores.
“No es necesariamente la industria; uno puede decir: ‘Es la contaminación, así en general, porque estamos en un ambiente densamente contaminado, el aire está muy contaminado', pero no nada más el aire, la tierra también está contaminada, el agua también está contaminada, o sea, aquí pueden ser los factores muy variados".
“Como pueden ser las emisiones de las industrias que trabajan plomo, también pueden ser juguetes, pueden ser alimentos, pueden ser en el ambiente familiar que exista, por ejemplo, la pintura con plomo todavía, que aunque sea vieja todavía contamina, muchos factores, es multifactorial”, indicó la directora de los Cendis.

En otras partes del país, como es el sureste mexicano, el 20% de los casos de niños con plomo tienen como fuente los enseres que se usan para cocinar, como ollas y platos de barro vidriado.
En Nuevo León, esta fuente no es muy frecuente, pero tampoco se descarta.
Por su parte, la médico e investigadora Julieta Rodríguez de Ita, de TecSalud y quien dirige las indagatorias, expuso que en la siguiente fase del estudio van a tratar de precisar las fuentes.
Aunado al factor industrial, la experta enlistó otros motivos que de igual manera suman para la presencia de la sustancia en la sangre, como el uso de barro vidriado, pinturas viejas y el consumo de ciertos dulces.
“Definitivamente muchos casos están cerquita de la industria, pero lo que no nos explicamos son esos que no lo están, y entonces platicábamos acerca de todo el aire que se lleva a esos polvos con plomo y otros metales, como el cadmio".
“Hay empresas declaradas que emiten plomo; sin embargo, no hay una que podamos decir que es más asociada”, argumentó. “Nos vamos a llevar toda esta data para que, junto con Medio Ambiente, podamos ir haciendo más inferencia sobre esto”, indicó.

El pasado lunes 20 de abril, El Horizonte reveló que un estudio de los Cendis, Tec Salud y la misma Secretaría de Salud estatal arrojó que niños de la urbe regia registraban algún grado de plomo en la sangre de acuerdo con un tamizaje que se aplicó a 1,239 niños de esos planteles, de los que 329 dieron positivos y 83 con nivel crítico.
Ante esto, Salud estatal anunció que ampliaría la investigación para conocer la dimensión real del problema y tomar medidas.
Ese es otro de los puntos que se busca establecer con la ampliación del estudio que inició el pasado fin de semana con pruebas de sangre en menores.

Que intervenga Cofepris
La directora de los Cendis dijo que, a pesar de que se sabe que algunos juguetes, artículos escolares y hasta dulces pueden tener plomo, la Comisión Federal para la Prevención de Riesgos Sanitarios (Cofepris) no interviene como sí lo hace cuando se trata de mercancía pirata.
“Pueden ser las plastilinas que usan los niños que vienen de China, los juguetes, todo aquello que no está regulado, que la Cofepris y la Secretaría de Salud deben estar examinando y no permitiendo que esté en el mercado".
“Todo aquello que usamos comúnmente: la gente empieza el ciclo escolar y va en búsqueda de lo que sea más económico para hacer el paquete escolar, para el arranque de clases”, expresó.
Señaló que, junto con Salud, la agencia de riesgos sanitarios debe actuar porque el plomo en menores ocasiona daños severos al desarrollo de los menores.
“Entonces, la lista escolar implica colores, plastilinas, pegamentos, lápices, plumas, las mismas libretas, bolsas".
“Todo debe estar regulado, todo lo que esté en venta de juguetes de Navidad, el Día del Niño, de útiles escolares al iniciar clases; todos los productos deben estar regulados".
“Aquellos que no estén regulados, se debe actuar, se debe actuar porque, si es cierto, hasta la ropa”, expresó.