Ante los apagones registrados desde mediados de junio y que, según estimaciones, podrían continuar durante el resto del verano, industriales de Nuevo León urgieron a realizar mayores inversiones en transformadores, mantenimiento de instalaciones y fortalecimiento de la red de distribución eléctrica.
De no adoptarse estas medidas por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), advirtió el Clúster Energético de Nuevo León, no solo se estaría generando un problema social al dejar sin energía eléctrica a miles de usuarios residenciales durante varios días, sino que también se vería afectada la actividad económica por la suspensión de operaciones en fábricas, comercios y otras actividades productivas.
César Cadena Cadena, presidente del organismo, señaló que el origen de esta problemática no radica en las altas temperaturas ni en las tormentas, ya que estos fenómenos siempre han existido, sino en la falta de inversiones importantes en equipamiento y mantenimiento de subestaciones eléctricas, lo que ha impedido que la zona metropolitana cuente con un sistema eléctrico preparado para responder a la creciente demanda de energía.

“¿Cuál es el problema? Como en todo, es la inversión. Se requieren transformadores nuevos y reemplazar gradualmente los que ya cumplieron su vida útil. Cuando eso no se hace y se sigue postergando el problema, lo que ocurre es precisamente que se presentan cortes de energía. Entonces la situación se complica porque hay que conseguir otro transformador, trasladarlo, intentar reparar el anterior y el proceso deja de ser sencillo.
“Si a los transformadores, que tienen una vida útil de entre 30 y 40 años y requieren mantenimiento constante, no se les da la atención necesaria, al final habrá problemas en el suministro. Es un problema real”, indicó el empresario.
Además del equipamiento, Cadena consideró urgente fortalecer la red de distribución eléctrica, ya que en momentos de alta demanda, como ocurrió el pasado 19 de junio, el consumo alcanzó hasta el 97% de la capacidad disponible. Con apenas un margen de reserva del 3%, explicó, el sistema activa mecanismos de protección que derivan en interrupciones del servicio.
“Necesitamos estar preparados para el calor, las lluvias o cualquier incremento en el consumo. Ese margen del 3% debería acercarse al 9% o 10 por ciento. Si tuviéramos ese nivel de reserva, no enfrentaríamos estos problemas de apagones.
“¿Qué significa ese 3 por ciento? Que cualquier situación, ya sea el exceso de calor, un mayor uso de aires acondicionados o el aumento de la demanda, puede provocar que no exista suficiente oferta de electricidad y ocurra un apagón”, explicó.
El Horizonte publicó ayer que los apagones en la zona metropolitana de Monterrey podrían continuar durante el resto del verano e incluso en los próximos años. De acuerdo con diversas fuentes, la situación estaría relacionada con dos factores principales: la inexperiencia del equipo que actualmente opera la CFE en Nuevo León y la falta de planeación.
Problemas como la escasez de transformadores, derivada de la falta de pedidos realizados con suficiente anticipación, así como el rezago en el mantenimiento de instalaciones, anticipan que los cortes de energía podrían seguir registrándose en el área metropolitana de Monterrey.