Lo que antes era una fecha de celebración familiar, hoy se ha convertido en un día de dolor para Adriana Carrillo, madre buscadora que desde hace dos años enfrenta la desaparición de su hijo Fernando.
Madre de cinco hijos e integrante de un colectivo de búsqueda, Adriana asegura que el Día de las Madres cambió por completo desde la ausencia de su único hijo varón.
“Se enfrenta con mucho dolor; todos nos reunimos en la casa, había una dinámica, mis otros hijos me festejan, pero a mí me hace falta una persona”, expresó.

Cuenta que, aunque intenta mantenerse fuerte por sus demás hijos y sus nietos, el vacío en casa permanece todos los días.
“Es más difícil para una mamá porque yo lo enseñé a dar sus primeros pasos, lo llevé de la mano al kínder, pero ahora falta un ser humano más en tu casa”, dijo.
Lejos de reuniones o festejos, Adriana asegura que ahora el 10 de mayo suele transcurrir entre marchas y manifestaciones para exigir respuestas sobre las personas desaparecidas.

“No te da la misma emoción, yo ya no festejo”, comentó.
“Lo que hacemos nosotras es ir a marchar y levantar la mano para que pare todo esto que está pasando”, afirmó.
Aunque sus hijas todavía le regalan flores en esta fecha, Adriana asegura que cada rosa inevitablemente la lleva a recordar a Fernando.
“Recuerdo mucho una vez que me dijo: ‘Mira, jefa, te traje unas rosas; yo sé que te gustan las rosas'. Era una emoción”, relató.

Incluso, dijo que cada arreglo floral le hace recordar una frase que su hijo le repetía constantemente.
“Él decía: ‘Todo es en vida, jefa’”, compartió.
Para Adriana, no hay celebración posible mientras no sepa dónde está Fernando. Asegura que el único regalo que espera este 10 de mayo es volver a encontrarlo.
