Vestida de morado, el color litúrgico que marca el inicio de la Cuaresma, la señora María Gloria Torres llegó desde temprano a la imposición de la ceniza en la Basílica de Guadalupe, ubicada en el cruce de Jalisco y Juan Pablo II, en la colonia que la ha visto vivir toda su vida, la colonia Independencia.
Como cada año, acudió a la primera misa del Miércoles de Ceniza, a las 8 de la mañana. Desde niña mantiene la tradición que le inculcó su madre.

“Siempre vengo a tomar la ceniza, así nos acostumbró mi madre, aunque ahora ya no tengo a nadie, mi mamá murió hace mucho, ya nada más me quedan mis hijos, pero ellos trabajan. La única que viene conmigo es ella, mi perrita. Me espera afuera de la iglesia, sentada, hasta que salga y me vaya”, dice la señora María Gloria, sentada en la entrada principal del templo.
Su acompañante es Tiburcia, una perrita que aguarda paciente en el exterior mientras su dueña participa en la celebración. Al salir, María Gloria la acaricia y reflexiona sobre el mensaje que cada año escucha al recibir la cruz de ceniza en la frente: Polvo eres y en polvo te convertirás.
“Pues sí, es la verdad, ahorita estamos y al rato, pues nada”, dice mientras acaricia a Tiburcia.

Después de la misa, comenta, se dirigiría al mercado y, como es su costumbre, conservaría la cruz de ceniza en la frente el mayor tiempo posible.
“Yo me la dejo hasta que ya”, dice.
Para la señora Mariana Llanas, quien también acudió a temprana hora a la basílica, el significado del Miércoles de Ceniza está claro: arrepentimiento, humildad y penitencia, con Jesús siempre presente.

“El venir a misa significa para mí caminar con Jesús y estar preparada para lo que él diga”, comenta.
Desde las primeras horas del día, las filas se extendieron tanto al interior como al exterior del templo. Entre los fieles había también gran cantidad de niñas y niños que asistieron antes de ingresar a clases.

“Vine con mi mamá, mi abuelita y mis compañeros de clases. De mi salón son como 26 años”, dice Aliss, una niña de 11 años.
Aunque son pequeños, asegura que comprenden el significado de la imposición de la ceniza.
“Somos hijos de Dios en todos los aspectos”, dice mientras detrás de ella esperan sus compañeros.
Así, entre oraciones y ceniza, la tradición volvió a reunir a decenas de fieles en la colonia Independencia, marcando el inicio de un tiempo de reflexión.