El grooming a través de redes sociales, videojuegos en línea y plataformas de mensajería se ha convertido en una de las principales puertas de entrada a la desaparición de adolescentes y, en algunos casos, a su reclutamiento por parte del crimen organizado en Nuevo León, advirtió Raúl Alejandro Sepúlveda Martínez, fiscal especializado en Personas Desaparecidas.
De acuerdo con el funcionario, los adolescentes son un blanco fácil para este tipo de engaños, ya que los delincuentes aprovechan su inmadurez e inexperiencia, ofreciéndoles incentivos económicos, promesas de trabajo, estatus social o una vida “mejor”, similar a la que observan en series de televisión o redes sociales.
“Por lo general son temas económicos. Les ofrecen dinero o estatus, les prometen que van a andar en vehículos de último modelo o que van a tener un estilo de vida atractivo para ellos”, explicó el fiscal.
Sepúlveda Martínez reconoció que existen casos documentados en los que adolescentes, principalmente hombres, han sido invitados a trasladarse a municipios rurales del estado o incluso a entidades vecinas como Tamaulipas y Coahuila, tras establecer contacto mediante chats en videojuegos o redes sociales.
“Ha habido casos en los que los adolescentes caen en el engaño y se trasladan a otra entidad federativa. Cuando tenemos el reporte y algún indicio de que hubo un traslado, activamos mecanismos de comunicación inmediata con otros estados para compartir boletines de búsqueda y antecedentes de la investigación”, señaló.
Este tipo de engaños indicó, no solo derivan en ausencias voluntarias, sino que también pueden estar vinculados a intentos de reclutamiento por parte de células delictivas. Incluso, la Fiscalía ha realizado detenciones de grupos criminales en los que ya se encontraban adolescentes integrados, algunos de ellos con reporte previo de no localización.
“Existe la posibilidad de que, durante el tiempo que un menor estuvo desaparecido, haya tenido contacto con algún grupo criminal. Hemos tenido casos donde se detiene a una célula y dentro del grupo había un adolescente”, afirmó.
El fiscal detalló que muchas de estas ausencias comienzan con invitaciones generadas en entornos digitales, bajo falsas promesas de empleo, dinero o bienestar, y se ven reforzadas por la falta de comunicación con los padres.
“Cuando localizamos a la persona y revisamos el contexto, detectamos que hubo una invitación engañosa para trasladarse a otra ciudad o estado. La falta de comunicación familiar puede detonar que el menor tome esa decisión”, explicó.
Sepúlveda Martínez subrayó que el grooming no siempre implica el traslado físico del adolescente. En numerosos casos, el objetivo es patrimonial, como obtener fotografías, datos personales o manipular al menor para cometer robos dentro de su propio hogar o para extorsionar a los padres, lo que ha derivado en casos de secuestro virtual.
“Hemos tenido reportes donde a los padres les envían fotografías recientes de sus hijos y les exigen depósitos de dinero. En realidad, el adolescente nunca estuvo privado de la libertad, pero fue manipulado a través de redes sociales”, explicó.
Incluso, relató que en algunos engaños los delincuentes piden directamente al menor sustraer objetos de valor del domicilio familiar, como joyas, para empeñarlas o entregarlas a terceros.
Ante este panorama, el fiscal insistió en la importancia de la denuncia inmediata, incluso cuando el menor no haya desaparecido físicamente.
“Denunciar nos permite relacionar casos, desactivar cuentas y líneas telefónicas, y evitar que sigan causando daño. Si no se denuncia, la autoridad no tiene manera de enterarse”, enfatizó.
Finalmente, Sepúlveda Martínez hizo un llamado a madres y padres de familia a supervisar no solo las redes sociales de sus hijos, sino también los videojuegos en línea, muchos de los cuales cuentan con chats en tiempo real que facilitan el contacto entre desconocidos, además de fomentar la comunicación preventiva en el hogar.
Aunque destacó que la mayoría de los casos de adolescentes desaparecidos en Nuevo León se resuelven con localización con vida y sin delito gracias a la denuncia oportuna y la coordinación interinstitucional, advirtió que el riesgo persiste y que la prevención comienza en casa, con información, supervisión y diálogo constante.