Recibir un pronóstico de cáncer de mama es desgarrador y genera un sentimiento de miedo e incertidumbre, por responsabilidad, todas las mujeres deben acudir a la realización de su mamografía, sin embargo, cuando el aviso es divino, es señal de que aún queda una misión que cumplir. Mi vida era normal, si me hacía la mamografía, también el papanicolau, ya iba a llegar el mes, estábamos en el mes de octubre de repente soñé, soñé muy diferente, no era yo la que me soñé, me soñé que mi pelo se me caía, tenía poco, ya me vi en el espejo….. empecé a tocarme, donde me chequé la bolita, aquí en este pecho, muy chiquita como si fuera del tamañito de mi dedo, la sentí pero sentí algo muy feo porque pensé en esa palabra que nadie quiere decir que se llama cáncer.” Con temor, pero con la esperanza de que fuera tan solo un absceso, doña Lety, como le dicen de cariño, acudió al médico y al cabo de unos días, recibió un resultado poco alentador pero a tiempo. Me comentó el doctor, dijo “yo se que va sentir como si le fueran a echar un balde de agua fría”, yo ya sabía lo que me iba a decir…. y lo que me iba a pasar, que me iban a quitar un seno, pero ya con el tiempo comprendí que un seno no es nada.” Sus primeros meses de lucha, fueron silenciosos y guardó el sentimiento de temor en incertidumbre para ella sola con el fin de no proteger a sus hijos, el golpe para ellos llegó cuatro meses después, era imposible seguir guardando el secreto. Ya se las dí ya casi cuando me iban a operar, porque tenía temor, miedo de que ellos también se preocupan.” Yo nada más agarraba fuerzas al verlos, tengo tres hijos varones, para mi todavía están pequeños; uno iba a cumplir quince, otro iba a cumplir diecinueve y otro iba a cumplir veintiuno y dije: No Diosito, espérame otro ratito, quiero que crezcan, verlos crecer.” Sus tres hijos con el corazón roto, pero con la fé de que todo iba a mejorar, brindaron el ánimo suficiente a su madre previo a la cirugía. Con el cáncer, las mujeres pierden cosas muy preciadas además de la salud y que merman su estado anímico, sin embargo, Lety encontró motivación. El cabello se me cayó, ahí sí, ese sí me dolió mucho porque yo lo tenía hasta acá, pero un pelo no es nada, ya mi pelo gracias a Dios está creciendo y pues también disfruté mi tiempo de turbantes, aprendí en tutoriales en el celular porque me daba pena, siempre me dió pena que me vieran así, pero con los turbantes hasta le agarra cariño uno, se mira una guapa y coqueta porque también luce.” Esta lucha que inició en el año 2019 y que se espera concluya con éxito en 2024, no hubiera sido la misma sin el apoyo del grupo “Un rayo de vida” del Instituto Mexicano del Seguro Social, conformado por mujeres que luchan por su vida y otras tantas que han librado la batalla, con la convicción de concientizar para una detección oportuna. Este grupo con veinte años de historia y 960 corazones tocados ha arropado a todas aquellas que enfrentan el cáncer de mama. A mi me da gusto estar en este grupo porque se que si me quedé, también es una misión que dios me encarga para seguir ayudando a quien se acerque a mi o a quien yo encuentre y le pueda dar mi testimonio de vida.”