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El camino de Vanessa Fernández hacia Sor Stella Maris

Por: Vanessa Aguilar

26 Abril 2026, 23:49

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La hija de Mauricio Fernández dejó el arte y la vida social para vivir en contemplación. Actualmente impulsa un proyecto espiritual desde el silencio

El camino de Vanessa Fernández hacia Sor Stella Maris
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En un giro vital que desafía los paradigmas del éxito moderno, María Vanessa Fernández Zambrano, figura de la sociedad sampetrina e hija del fallecido empresario y exalcalde Mauricio Fernández, hoy habita el silencio bajo el nombre de Sor Stella Maris, ermitaña diocesana y Familiaris Cisterciense. 

Su historia no es una renuncia vacía, sino una búsqueda deliberada de lo trascendente.  

Siempre estamos muy preocupados por ser productivos. "Tienes que dejar entrar a Cristo en tu corazón", reflexiona sobre este cambio de piel que la llevó de las galerías más exclusivas a vivir en la contemplación. 

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Con una sólida formación como licenciada en Historia del Arte por el Sotheby’s Institute of Art en Londres, Fernández consolidó una trayectoria de casi 30 años como curadora y crítica. Su nombre fue referente en la feria Frieze y en la dirección de la Fundación Tamayo (FORT).  

Sin embargo, sorprendentemente, en el 2018, abandonó el estruendo de las grandes capitales para refugiarse en el este de Alemania. Decidió dejar todo para llevar una vida como ermitaña diocesana, decisión que ella tenía pensada desde hace varios años. 

“En el momento que vas creciendo y vas entrando en las dificultades de la vida adulta, que pasó de una manera muy tangible conmigo y con mi generación, y en el momento que enfrentas un superproblema, no tienes recursos para acercarte a Dios y para encontrar ese amor que necesitas que te soporte, que te guíe”, recordó. 

Lo que inició en una granja solitaria transformada en ermita, evolucionó hacia un proyecto de trascendencia arquitectónica y espiritual.  

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Actualmente, Sor Stella Maris vive en una ermita diseñada específicamente para la contemplación por la arquitecta mexicana Tatiana Bilbao, un espacio donde el minimalismo del arte se encuentra con la profundidad de la fe. 

Quiero oír a Dios, y si todo el tiempo estás hablando, ¿cómo lo vas a escuchar? "Si realmente quieres tener un lazo con Él, debes tener la disposición de escuchar", afirma, señalando la crisis de silencio que atraviesa el mundo contemporáneo. 

Su horizonte inmediato es el Monasterio de Armenteira, en Galicia, España. 

En este recinto cisterciense, Sor Stella Maris vivirá en estricta clausura de primavera a otoño.  

Para ella, la naturaleza es una extensión de su sensibilidad artística. 

"Vísperas de la Octava de Pascua: ¡la belleza pareciera excesiva! Los pétalos de las camelias hicieron como un Daniel Buren espontáneo", describe, vinculando la estética del artista conceptual francés con la creación divina. 

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Detrás de la figura de la ermitaña, persiste la mujer que conoció la vida familiar y la maternidad. Su paso a la vida contemplativa cuenta con el pilar fundamental de sus dos hijas, quienes, desde la comprensión y el apoyo, se han convertido en testigos del compromiso de su madre con esta nueva vocación, demostrando que el llamado al silencio no implica una ruptura con el amor filial. 

Pese a su vida de retiro y al retorno al velo negro, la ermitaña diocesana, a través de su canal digital “Ábreme los labios”, busca dialogar con la comunidad de San Pedro sobre la visión actual de la fe y la existencia. 

El nombre del proyecto tiene una raíz litúrgica profunda: Señor, ábreme los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Es la frase del Salmo 51 que los monjes benedictinos repiten de madrugada para romper el gran silencio nocturno antes de las vigilias. 

En colaboración con Fray Salvador Zamora, Sor Stella Maris explora el "desbalance" espiritual de la actualidad. 

“Tanto Sor Stella Maris como Fray Salvador estamos aquí hablando cada uno de nuestra relación personal de amor con Dios y en esa forma queremos dar testimonio de lo que hemos vivido”, expresó. 

Su visión hoy es una síntesis única: integra su bagaje académico en el arte contemporáneo con la vida contemplativa, explorando cómo lo sagrado sigue manifestándose a través de lo visual y lo simbólico.

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