El 3% de la población vive con psoriasis, una enfermedad que, a pesar de ser común, sigue siendo poco conocida y a veces se confunde con otros padecimientos.
“Es una enfermedad demasiado común y muy desconocida al mismo tiempo. Se confunde con la caspa si lo tienes en la cabeza, se confunde con el hongo, se confunde con el pie de atleta, se confunde con la dermatitis. Mucha gente cuando lo trae en las manos piensa que cogió el jabón y le hizo reacción porque se empieza a despellejar las manos y en los pies la gente piensa que como fue a la alberca el pie de atleta se le pegó o algo y no, es un problema del sistema inmunológico”, precisa Sara de la Garza Villarreal, presidenta y fundadora de la asociación Vida Nueva sin Psoriasis con sede en Monterrey.
Psoriasis es una enfermedad crónica y no contagiosa
La Organización Mundial de la Salud precisa que la psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica, no contagiosa y relacionada con una alteración del sistema inmunitario, que acelera la renovación de las células de la piel y provoca la aparición de placas rojizas y descamación. Afecta la piel pero a la vez puede presentar en el cuero cabelludo, uñas y articulaciones.
De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal de México, alrededor de 2.5 millones de personas viven con psoriasis en el país. Entre el 70 y el 75 por ciento presenta formas leves, mientras que del 25 al 30 por ciento enfrenta manifestaciones moderadas o severas. Pero el impacto va más allá de las lesiones físicas.
Pacientes enfrentan discriminación por el aspecto de su piel
Según cifras difundidas por la farmacéutica Novartis, aproximadamente el 84 por ciento de las personas con psoriasis ha experimentado algún tipo de discriminación, humillación o rechazo por el aspecto de su piel.
“Se manifiesta con las ronchas rojizas, a la gente le da pena, la gente casi siempre trae manga larga, no quiere salir. La gente se queda con la mano extendida o van y firman y le tiran la pluma, la gente sufre muchas depresiones. Hay testimonios de una señora que no tenía 21 años de no salir de su casa porque no querían que la vieran, hay otros que la gente dice que ya no quiero salir ni al porche porque la gente voltea a verme”, precisa De la Garza quien también señaló que lo emocional detona la enfermedad.

Roberto comparte su experiencia con la psoriasis
Roberto es un ejemplo. Durante su adolescencia presentó psoriasis después de una ruptura sentimental. Con el tiempo, los síntomas disminuyeron, pero reaparecieron tras su divorcio, hace casi diez años.
“Me divorcié y me pegó y me broté otra vez, entonces preguntando di con la asociación. Entonces hicimos la terapia, la de liberación de emociones y lo completamos con las cremas y eso y pues hasta ahorita todo bien y ahí supe del componente emocional de la condición está”, dijo.
Roberto llegó a presentar lesiones en aproximadamente el 85% de su cuerpo.
Este 29 de octubre, en el marco del Día Mundial de la Psoriasis, el llamado es a visibilizar una enfermedad que muchos desconocen, promover el diagnóstico oportuno y combatir los prejuicios.
