A más de tres meses de haber sido brutalmente golpeada por su pareja sentimental, Johanna Guerrero, originaria de Tamaulipas, denuncia que su agresor continúa en libertad, a pesar de existir videos, fotografías, denuncias formales y una orden de aprehensión en su contra.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del mes de octubre, al interior del domicilio que ambos compartían en Reynosa, cuando el hombre, identificado como José Luis Castillo Mesa, presuntamente bajo los efectos del alcohol, la acusó sin fundamento de infidelidad y se lanzó contra ella con extrema violencia.
De acuerdo con el testimonio de la víctima, el sujeto comenzó a golpearla con puños cerrados, patearla, jalarla del cabello y morderla, además de amenazarla de muerte, asegurándole que no la dejaría ir “hasta verla muerta”.

Durante la agresión, también la atacó con una mesa de madera, provocándole lesiones de gravedad.
Johanna perdió el conocimiento y, al despertar, logró escapar momentáneamente del agresor, quien incluso la persiguió desnudo por la calle.
Tras varios intentos fallidos por pedir ayuda, consiguió refugiarse en su vivienda y llamar al 911.
Aunque elementos policiacos acudieron al lugar, no lograron detener al agresor, quien se dio a la fuga.

Temiendo por su vida, la mujer huyó hacia Estados Unidos, donde fue hospitalizada durante 12 días como paciente de alto riesgo en un área protegida.
Posteriormente, presentó denuncias tanto en Estados Unidos como en México, esta última en Ciudad Victoria, ante el temor de que el caso fuera frenado en Reynosa debido a las presuntas influencias políticas del agresor.
La víctima asegura haber entregado todas las pruebas, incluidos videos de cámaras de seguridad que documentan la agresión, así como amenazas posteriores dirigidas contra ella, su familia y su hijo de 11 años.

Aunque existe una orden de aprehensión, el presunto agresor obtuvo un amparo, lo que le ha permitido permanecer libre.
“Las instituciones han hecho su trabajo, pero el problema es el amparo que lo protege. Mientras él sigue libre, yo sigo viviendo con miedo”, señaló Johanna, quien afirma que ha tenido que cambiar de domicilio y mantenerse bajo resguardo.
Finalmente, la víctima hizo un llamado a las autoridades para que no sigan otorgando protección legal a agresores y exigió justicia, además de enviar un mensaje a otras mujeres que viven violencia: “No se callen, no lo normalicen. El silencio también mata”.
