Orientación Social Femenina de Monterrey, "Casa Hogar de Jesús" cumplió 60 años de transformar vidas.
Y este jueves, celebró su historia de seis décadas de servicio, compromiso y transformación social.
Esta institución privada de carácter social ofrece educación secundaria a 30 jóvenes adolescentes mujeres, en un espacio seguro para aprender, crecer y reconstruir su futuro, en el Bulevard Rogelio Cantú Gómez, en la colonia Santa María, en Monterrey.
Son una obra de la Arquidiócesis de Monterrey.
El Arzobispo Rogelio Cabrera presidió la misa en el templo de la institución, el Sagrado Corazón de Jesús, y ahí dio las gracias a quienes les ayudan a ayudar.
"Gracias por colaborar con nosotros y también por aguantar la molesta insistencia, vamos a seguir diciéndoles "ayúdenos", pero saben ustedes que esto es por un bien mayor, gracias a todos, gracias a los padres que tanto cariño le ponen a esta tarea", dijo el Arzobispo.
La coordinadora de "Orientación Social Femenina", Elvia Yolanda Mata, explicó que esta asociación civil va más allá de ser una institución de enseñanza y una casa hogar, porque les brindan atención integral a las alumnas.
"Nuestras chicas son estudiantes de secundaria que sus padres de familia tienen largas jornadas laborales y esto es un motivo para que la chica pueda estar en riesgo, entonces nosotros somos una opción para que mamá y papá trabajen con la tranquilidad de que su hija estará bien atendida, cuidada, bien alimentada y atendida en todos esos aspectos: académico, psicológico, espiritual, formativo y la familia también", detalló.
Sin embargo, su labor va más allá de la sola enseñanza de secundaria.
"Más que un centro educativo es un centro donde les ofrecemos atención integral a las chicas, no sólo es la atención académica, es atención espiritual, atención psicológica, atención de trabajo social para las familias y, por supuesto, la atención académica y la formación humana", precisó.
Las estudiantes ingresan los domingos por la tarde a la casa hogar, estudian cinco días y el viernes por la tarde regresan con sus familias.
Al terminar la educación secundaria, las alumnas tienen las competencias suficientes para pasar a un siguiente nivel, y de ahí se llevan las herramientas elementales que les servirán en su vida.
Esta institución, que dirige el padre José Guadalupe Rayas López, depende de la generosidad de la sociedad.
Las beneficiarias agradecieron con una muestra artística, ante la comunidad benefactora y demás invitados.
Hace 60 años alguien encendió la luz de la esperanza para las menores, y hoy la obligación de todos es que esa luz siga prendida.