A veces una persona no dice abiertamente que busca atentar contra su vida. El aislamiento progresivo, los cambios repentinos en la conducta o las frases sutiles de despedida constituyen advertencias silenciosas que la red familiar y social no debe pasar por alto.
Para el psicólogo Juan Francisco Zedillo González, la clave de la detección temprana radica en prestar atención a los cambios anómalos en la rutina diaria y en la comunicación no verbal del individuo.
"Una de las principales formas que uno debe de cuidar es poner atención en aquellas conductas que de pronto suelen ser no parte cotidiana de la vida del sujeto. Estoy de más aquí, ya no sé qué hacer, ya no tengo, no me gusta esto. Sé que a lo mejor estoy de más aquí en este mundo, ojalá no me extrañen”
Este 10 de septiembre se consolida a nivel internacional el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha orientada a romper estigmas. Ante la presencia de estas señales, la empatía y la validación del dolor ajeno representan el primer paso para brindar apoyo.
"Siempre es importante escuchar, poner atención y no descalificar: 'estás loco', 'estás loca', 'tú no tienes nada', 'ponte a trabajar', 'ponte a estudiar'. ¿Cómo sabes si la persona no tiene herramientas psíquicas como para poder darle continuidad a su vida? A veces estamos inmersos en un mundo donde todo es trabajo y aquella persona que de repente no funciona dentro de un esquema continuo de trabajo dicen 'está mal esa persona'".

En Nuevo León, las cifras del INEGI muestran una disminución al pasar de 408 casos en 2024 a 232 en 2025. Sin embargo, la brecha de género persiste en la entidad, donde el 77% de las víctimas registradas continúan siendo hombres debido a las cargas culturales.
"Socialmente hay presiones y hemos caído en eso. Normalmente eres varón, eres el proveedor, tú eres el que lleva el dinero a la casa, '¿cómo que tu mujer trabaja? No'. Pero como nosotros hemos crecido en una sociedad muy machista, adoptamos cargas que quizás no tienen sentido de una realidad prevaleciente. Hay muchas programaciones: 'los hombres no lloran'. Sí lloran. Y hay que enseñar a los niños a expresar sus emociones."
Más allá del tratamiento clínico, el especialista enfatiza que el verdadero refugio emocional está en la capacidad de asombro, en aceptar las situaciones complejas como procesos pasajeros y en contar con canales de ayuda inmediatos.
"Así como tenemos el teléfono de los tacos y las hamburguesas, así tener el teléfono de una línea de ayuda. Para evitar atentar contra su persona, tiene que maravillarse primero de lo que está viviendo, aceptarlo, saber que es una situación compleja que puede modificarse y luego empezar a ver las formas de mejorar o de cambiar su vida."
Al conmemorar esta fecha, el mensaje final del especialista es un llamado urgente a sostener la salud mental desde los detalles más humanos y recuperar la sensibilidad que se ha ido perdiendo en la rutina diaria.
"Que la capacidad de sorpresa no la perdamos. ¿De qué? De una flor, de una sonrisa, de un saludo. De eso. No podemos dejar de sorprendernos, porque cuando eso se pierde, estamos poniendo en riesgo nuestra salud mental. Así de sencillo. Hay que humanizar esto. Hay que humanizarnos, y lo estamos perdiendo.”