Doña Ruth y su hijo Germaín saben la diferencia entre recibir atención oportuna y profesional, o simplemente dejar que la diabetes avance.
Hace 13 años, ella entró en shock.
Era el año 2013, su hijo Germaín apenas iba a cumplir sus primeros tres años de vida, pero ya tenía diabetes.
"Él no nació con diabetes, él nació bien, pero lo diagnosticaron a los dos años y nueve meses… yo estuve batallando varios meses atrás hasta que llegamos con él en un estado de acidosis, fue donde me lo diagnosticaron que tenía diabetes", dice.
De inmediato, lo llevó a la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León... y eso les cambió la vida.
Hoy, Germaín tiene 15 años de edad y su diabetes está controlada.
Ya cumplieron 13 años de recibir la atención personalizada.
Y ahí le dan puntual seguimiento.
“Me ha ido bastante bien”, dice el joven en la consulta y aclara que en el tiempo en que pasó entre la última cita y la nueva no tuvo ningún problema gastrointestinal, como diarrea o estreñimiento.
Este paciente se siente bien por dentro y por fuera.
"Ha sido gracias a las personas que me apoyan y gracias a venir aquí: me han enseñado cómo hacer las cosas más sencillamente, más aparte la disciplina que uno debe tener", expresa.
"Cumplir con mis horas de comida, y aplicarme la insulina, hacerme mis chequeos y llevar la bitácora de mis chequeos para la consulta", sostiene.
La nutrióloga Angélica Bueno explica que la atención es individualizada
"Siempre priorizando su salud, hay muchos mitos acerca de la diabetes, que hay que prohibirles muchas cosas, la realidad es que no, y eso es lo que se les enseña a ellos: que pueden vivir coloquialmente, como lo han hecho, pero tomando decisiones conscientes acerca de su tratamiento", explica.

La mamá de Germaín aún no lo puede creer.
"Yo estoy bien agradecida con la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León, que es a donde venimos a consultar, tenemos 13 años viniendo a consulta, todo ha sido excelente porque aquí aprendí, aquí me enseñaron, de venir de un shock a no saber nada, aquí fue donde me ayudaron", afirma.
Y Germaín no se cansa de dar las gracias.
"Estoy muy agradecido con la Asociación Mexicana de Diabetes y espero que puedan seguir ayudando a más jóvenes como yo", dice.