Aunque las restricciones a los teléfonos celulares en las aulas entraron formalmente este martes, en Nuevo León a los padres de familia la medida no les sorprendió, ya que algunos planteles comenzaron a implementarla desde que inició el ciclo escolar.
En las instituciones ubicadas sobre la avenida Venustiano Carranza, en Monterrey, la aplicación interna está bien definida pese a que la Secretaría de Educación estatal no ha difundido los alcances locales de la restricción.
"En la primaria sí está totalmente prohibido, y en la secundaria sí pueden acceder con el teléfono, pero en horario de clases se los retiran y a la salida se los entregan. Yo estoy de acuerdo en que no permitan usarlos", compartió Karla, quien tiene hijos en ambos niveles.
El respaldo a la restricción es generalizado, sobre todo para los más pequeños, aunque no deja de causar inquietud la idea de sentirse incomunicado.
"Puede estar bien porque se distraen mucho los niños, pero si existiera alguna urgencia, el teléfono sí te sirve para ponerte en contacto. Como quiera en la escuela, en caso de que el niño se sienta mal o algo, nos van a hablar a los papás porque tienen nuestros números", dijo Marlene Sánchez.
Y a la par de la disposición, también los planteles adoptaron consecuencias para quienes la incumplan.
"Me comentaron que iban a sancionar a los que trajeran celulares; no hay permisos para tenerlos y creo que está bien", destacó María al llevar este martes a sus pequeñas.
La restricción surgió como iniciativa del Gobierno Federal y fue anunciada tras reuniones y consensos con los secretarios de Educación de toda la República Mexicana.
Entró en vigor este martes, aunque cada entidad tendrá 180 días hábiles posteriores para definir cómo será aplicada. En Nuevo León, los alcances de la disposición continúan sin definirse oficialmente.