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Anexo que rescató a colombiano desconocía que era buscado

Por: David Cázares

19 Enero 2026, 09:43

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Felipe Rangel rescató y resguardó al catedrático colombiano que era buscado por todo Nuevo León, pensó que se trataba de una persona en situación de calle

Sin saber de quien se trataba, y sin la intención de obtener reconocimiento, Felipe Rangel rescató y resguardó al catedrático colombiano que era buscado por todo Nuevo León, pues lo confundió con una persona en situación de calle que necesitaba su ayuda.

Los caminos de ambos se cruzaron en el municipio de Juárez, hasta donde el maestro Leonardo Escobar llegó, -sin conocerse aún cómo-, tras ser liberado por la Policía de Apodaca y ser visto por última vez en el Aeropuerto, una zona bajo vigilancia federal.

“Yo me percato de esta persona y era muy visible el mal estado en el que se encontraba: estaba sin playera, se veía perdido, asustado, y por las características daba a pensar que iba bajo la influencia de alguna sustancia, alguna droga.

“Sin pensarlo me paro, me bajo, y le pregunto si tiene algún problema en su pie porque no se levantaba, él estaba en el piso, de cuclillas”, recordó Rangel, “no tuve ninguna respuesta, le pregunté su nombre, cómo estaba, cómo se sentía, pero no decía nada y solo se escondía de algo o alguien”.

Pese al nulo éxito para comunicarse, Felipe lo subió a su camioneta y lo llevó al centro contra las adicciones que opera: la Clínica Fénix.

En el establecimiento, cuenta en entrevista para INFO7/EL HORIZONTE, el personal siguió el protocolo de tratar de buscar a alguien familiar.

“Yo le tomó una foto y la subo a las redes sociales preguntando por su familia, pero la historia solo dura 24 horas y no salió nadie”, dijo, “ahora entiendo que fue porque no era de aquí, nadie lo reconoció”.

Aún así le brindaron los mismos servicios de resguardo que al resto de los internos, sin embargo, el maestro tenía la particularidad de continuar “aletargado”, según recuerdan en el establecimiento.

“Él tardó unos cinco días en ingerir alimentos, solamente tomaba agua, café y jugos, pero no quería comer.

“Después de una semana él empieza a tener lucidez y claridad de su persona, y es cuando empieza a identificarse con los muchachos por su nombre, a decir a qué se dedica y de donde es”, narra Rangel.

A la par, la noticia de la desaparición cobraba más y más relevancia nacional e internacional, creciendo de igual manera los operativos de la autoridad para dar con el paradero del colombiano.

“Luego de que recobra lucidez me marca mi esposa y me dice sobre una nota en internet que se está haciendo viral, que era sobre una persona que estaban buscando, y que coincidía con las características de la persona que teníamos aquí”, dijo.

Aquel impulso de ayudarlo que tuvieron cuando lo hallaron en la calle no desapareció al saber de quién se trataba, sino que se hizo todavía más fuerte.

“Antes de que llegara la Fiscalía le preguntamos a él si tenía el número de algún familiar para marcarle y que sepa que estaba con nosotros, porque el que una persona con la capacidad intelectual de él se pierda de la nada te hace sentir esa responsabilidad de protección, y no queríamos entregarlo como si nada.

“El único número que se sabía era el de su esposo, le marcamos y fue un quiebre total de las dos partes”, compartió el director de la clínica.

Tan pronto como la pareja del maestro estuvo enterada de su paradero, Rangel y su esposa llamaron al 911 y en menos de 20 minutos una camioneta de la Agencia Estatal de Investigaciones arribó al recinto.

Al preguntársele por qué ayudó con tanto ahínco al profesor cuando se encontraba deambulando, Felipe se sincera.

“Siempre que yo ayudo a una persona en situación de calle lo hago de corazón, porque yo en algún momento estuve en esa situación, sé lo que se siente no tener qué comer, no tener para un refresco, y estar bajo la influencia de las drogas y no tener a nadie que te ayude.

“La satisfacción la siento no porque sea una historia pública, sino porque siempre la siento cuando logro algo agradable con alguien que estaba en la calle”, dice.

Con la llegada de la Fiscalía al recinto, Rangel y su esposa no pudieron despedirse del maestro personalmente, sin embargo, el contacto no se perdió.

“No hubo oportunidad de despedirnos frente a frente, pero se comunicaron con nosotros en la noche: nos manda un mensaje su pareja agradeciéndonos, y él mando un audio a mi esposa agradeciéndole por la estancia, por la ayuda, por la comida, y que estaba muy contento porque hubiéramos intervenido.

“Solo respondimos que lo hicimos de corazón”.

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