“Ahorita la veíamos barrer. Pues yo nomás barro y echó el agua para allá porque he tratado de echarla para arriba, pero como el agua no cesa, no cesa”, dice la señora Bertha mientras realiza esa misma labor.
Lo que barre no es agua de lluvia, sino aguas residuales que brotan de una alcantarilla ubicada en el cruce de las avenidas Heriberto Caballero y 16 de Septiembre, en la colonia Valle de Huinalá, en el municipio de Apodaca.

Tres meses entre aguas residuales y malos olores
Desde hace tres meses, Bertha limpia el lugar día y noche para intentar disminuir los encharcamientos y el mal olor que afecta a los vecinos de la zona.
“Ya son tres meses, imagínese vivir así. Yo creo que los de AYD no han de tener ese problema y el señor alcalde, con todo respeto, tampoco ha de tener el problema este”, agrega mientras se limpia el sudor.

Los encharcamientos han provocado que los olores penetren a los inmuebles, incluso cuando puertas y ventanas permanecen cerradas. Además, comerciantes de la zona aseguran que la situación ha impactado sus ingresos.
Tal es el caso de la señora María Alicia, quien vende jugos y licuados. “Sí me han disminuido las ventas”, comentó.

Baches provocan daños a los vehículos
Los automovilistas tampoco escapan al problema. En la zona, los conductores deben sortear baches y acumulaciones de agua; quienes logran esquivar uno de los hoyos, en ocasiones terminan cayendo en otro.
Decenas de automovilistas aseguran haber sufrido daños en sus vehículos a causa de las condiciones de la vialidad. Entre ellos está Alan, comerciante de la zona, quien relató:
“Se me reventó una llanta nomás por estar ahí, cayó, se reventó y pues tuve que pedir grúa, vulka, un despapaye. A ver si el municipio me lo paga”.

Peatones improvisan caminos para cruzar
Los peatones también enfrentan dificultades para desplazarse. Cruzar la calle implica esquivar charcos de aguas residuales y tratar de evitar las salpicaduras provocadas por los vehículos.
Para el señor Guadalupe, de casi 80 años, atravesar la zona se ha convertido en un reto diario.
“Ah, no, pues sacándoles la vuelta a los charcos, pero sí está triste. Viene, le echan tierra ahí, pero los mismos carros los vuelven a sacar”, señala.
Ante la falta de una solución definitiva, los vecinos han tenido que improvisar caminos con bloques para evitar pisar las aguas residuales. La situación incluso obligó al transporte público a modificar algunos puntos de ascenso y descenso para evitar que los usuarios bajen directamente en los encharcamientos.
Vecinos exigen una solución definitiva
Agua y Drenaje de Monterrey ha realizado trabajos de desazolve en el sector, sin embargo, la fuga continúa. Por su parte, el municipio ha reparado los baches en distintas ocasiones, aunque los vecinos aseguran que el paso constante del agua vuelve a dañarlos.
Los habitantes solicitan a la paraestatal una solución definitiva y piden que se abra la carpeta asfáltica para revisar las condiciones de la infraestructura subterránea.
Mientras tanto, continúan viviendo y transitando entre aguas residuales, baches y malos olores que se intensifican con las altas temperaturas y que, aseguran, ya representan un problema de insalubridad.
