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Emiliano tiene Síndrome Down y es hiperactivo

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Este sábado es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, y le vamos a contar la historia de este pequeñito.

Emiliano Herrera García es incansable. Nadie le aguanta el paso, y su mamá se tiene que dividir en muchas partes para atenderlo.

Primero, lo lleva a la la primaria regular, luego a sus terapias en la Unidad Básica de Rehabilitación del DIF de Monterrey.

Emiliano es hiperactivo. Desde temprano anda dando guerra, por su interés de conocer absolutamente todo lo que le rodea.

Este pequeñito, que vive en el Barrio de la Industria, en Ciudad Solidaridad, está becado por el DIF regio.

La ayuda que le da esta institución radica en un apoyo en efectivo mensual a su familia, para sus alimentos y estudios

Y en la rehabilitación que le ofrecen en la Unidad, los especialistas le dedican tiempo, con juegos didácticos para facilitar su aprendizaje y, además, le brindan terapias físicas.

Emiliano es un amor. Un angelito que marca la vida de todos los que lo conocen.
“Mi hijo es por demás inquieto, hiperactivo, no se queda quieto ni un instante, y yo tengo que seguire el paso”, comenta su mamá Claudia García.

Este sábado es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, y Emiliano es una de ellas.

Gracias a esta atención que le dan, Emiliano va avanzando, y ya ha aprendido a convivir con los demás.

“Es muy sociable en la escuela, las maestras y los demás niños lo quieren mucho”, dice.

Su tierna mirada conquista a los demás, y todos sienten la necesidad de ayudarlo, de protegerlo, porque él se da a querer.

Su mamá está agradecida con el DIF Monterrey, pero su necesidades son crecientes ya que ella no trabaja, luego de que se quedó sin empleo cuando derribaron los puestos de la calle Reforma.

Ella pide ayuda, ya que los gastos son muchos, y su esposo gana un sueldo de mil pesos por semana.

Además de los gastos de manutención de Emiliano, deben costear los estudios de preparatoria de su hija mayor.

Encima, viven un drama, pues la empresa constructora está a punto de lanzarlos de la casa donde viven, por falta de pago.

Por eso, le soliciita ayuda al alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal.

“En lo que me pudieran ayudar, pues yo no cuento con el trabajo, y no tengo quien me ayude con el niño para poder laborar”, dice, desesperada.

Ella está orgullosa de Emiliano, y dice que si la vida la volviera a ubicar en esa misma circunstancia de tener un hijo con discapacidad, con gusto volvería a enfrentar la situación, con todas las dificultades que eso implica.

“De verdad, si Dios me volviera a poner en este camino, lo volvería a aceptar con gusto: Emiliano me ha enseñado tanto”, finaliza orgullosa.
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