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Esperan 112 pacientes del Hospital 33 trasplante de riñón y córnea

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El año pasado, sólo tres pacientes del Hospital General de Zona, número 33 del IMSS, donaron sus órganos y beneficiaron a 16 personas, de las cuales 6 recibieron riñones.

Aunque se trata de un avance, la cantidad es insuficiente, pues actualmente esa unidad médica tiene a 112 personas que esperan un órgano, de los cuales 90 son de riñón y 22 de córnea, que son los únicos trasplantes que se realizan en ese hospital.

Por tal motivo, el cuerpo médico de ese hospital y el delegado del IMSS, Francisco Javier Mata Rojas, llamaron a pacientes y a sus familiares a no ser egoístas y convertirse en donadores.

“De nada sirve que tengamos capacidad instalada para ejecutar los trasplantes, si no tenemos lo escencial, que es el órgano que se requiere.

“Mucha gente que tenga la posibilidad de participar como donante, pues que nos lo comparta”, suplicó

El Programa de Trasplantes en ese HGZ, en la unidad 33, inició en el 2009; de hecho, ese nosocomio fue el primero en el país, en su modalidad, en realizar un trasplante de riñón.

Desde entonces, se han realizado 88 trasplantes del citado órgano y 17 de córneas.

Aunque su programa de trasplantes se limita a dos órganos, el hospital tiene certificación para “procurar órganos”, es decir, extraerlos y luego canalizarlos a otros hospitales de alta especialidad.

“El tener opción de dar vida después de la vida es una fortuna, porque así sea con corazones, ya hablamos de tres corazones, dos de ellos se quedaron aquí en Nuevo León, uno se fue a la Ciudad de México, hablamos de pulmón, hablamos de córneas, que tenemos que acrecentar la conciencia en la comunidad que es trascedente tener donadores”, expresó Mata Rojas.

En la rueda de prensa también se dio de alta a la paciente Laura Motoya Lara, de 41 años de edad, quien en mayo del año pasado recibió un nuevo riñón.

“Me cambiaron la vida, yo tengo un niño con discapacidad, era mi motor y sigue siendo mi motor, por él luché, aguanté, y, bendito Dios, me llegó un donador y aquí estoy”, dijo al borde de las lágrimas

“Ahora me dedico al 100 % a él, haz de cuenta que volví a nacer, sigo, no me rindo, esperando en Dios que este riñoncito me duré muchos años, porque eso de pasar media vida, como quien dice amarrada a una máquina y depender de ella, es muy difícil”, dijo la vecina de la colonia Progreso.
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