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Con el sabor de Francia

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En Burdeos la vida se celebra, sus habitantes saben vivir bien, comer bien, comprar bien y beber bien.

Para los extranjeros se vuelve muy fácil perderse en la atmósfera bohemia que se percibe a cada paso en ´El Puerto de la Luna´, como se le conoce a una parte de esta ciudad que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007.

El puerto, ubicado al sudoeste de Francia, es conocido por sus vinaterías, exquisitos restaurantes y boutiques de alta costura, sin embargo, sus construcciones se han alejado de la visión contemporánea y conservan su arquitectura del siglo XVIII, a base de piedra calcárea, que le da un toque muy medieval.

La brasserie

Sobre la calle Porte de la Monnaie se encuentra una de las tantas joyas gourmet de Burdeos: La Tupiña, uno de los restaurantes más típicos de la ciudad, fundado por Jean Pierre Xiradakis, cuya entrada la forma un arco de piedra de la época medieval, preludio de lo que uno está por ver.

De estilo antiguo, La Tupiña está conformada por varios establecimientos, seguidos uno de otro, relacionados con la comida, entre ellos hay varios restaurantes, un café y un bar, además de un muy pequeño hotel (de cinco habitaciones).

La gente llega en bicicleta o caminando, lo cual es parte de su encanto. Una gran chimenea detrás de una enorme mesa de madera es lo que más llama la atención en el restaurante.

En la chimenea se cocinan algunos platillos y en la mesa se preparan, ahí, enfrente de todos, para abrir el apetito de los comensales. La especialidad son las carnes, de todo tipo, como pato, pollo, cerdo, res y pescado, servidos en suculentos cortes y elaborados de muy diversas maneras.

Les châteaux

La fama de sus vinos es mundial, por lo que visitar Burdeos y no gozar de estos, puede catalogarse de imperdonable por los amantes de los placeres culinarios.

Son caros, eso sí, pero valen cada peso que se paga por ellos.

Entre los tintos destacan Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Malbec, Merlot y Petit Verdo; mientras que los mejores blancos son Semillon, Sauvignon Blanc y Muscadelle.

Las bodegas suelen vender sus vinos antes de que estén listos, es decir que se pueden comprar un año antes, previa valoración tras una cata en las barricas.

Los mejores de la ciudad son: Château Haut Brion, Château Latour, Château Lafite Rothschild, Château Mouton Rothschild y Château Margaux.
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