Inicio Nacional Un paseo por la historia del teatro a través del vestuario

Un paseo por la historia del teatro a través del vestuario

275
0
“Disfrazarse, Transformarse, Seducir”. El nombre de la exposición inaugurada esta semana en el Theatermuseum de la capital austríaca refleja ese poder transformador que los ropajes confieren al actor.

“El vestido hace visible lo oculto. Revela algo sobre la personalidad, el sexo, la edad y el ambiente. Facilita la actuación y respalda al actor”, explicó la comisaria de la muestra, Ulrike Dembski.

Hasta el 31 de octubre de 2011, se muestran 78 piezas, entre vestidos, zapatos y utillaje, sacadas de la colección de más de mil elementos de que dispone los fondos del Theatermuseum.

Entre las piezas, se pueden encontrar verdaderas reliquias históricas, como el que vistió Fanny Elssler para bailar la “Cachucha” en el montaje de 1836 “Le diable boiteux”.

También hay trajes que pertenecen ya al Olimpo de las artes escénicas, como el tutú con el que la mítica Margot Fonteyn se encarnó en Odile, de “El lago de los cisnes”, en 1964.

Diseños del pintor Oskar Kokoschka o las originales túnicas del escultor Fritz Wotruba para “Edipo Rey” o para “Antígona” sirven para reflejar la relación de las artes plásticas con el teatro.

Los patrones más clásicos se mezclan con obras más provocadoras, como los vestidos de aires futuristas creados por Thomas Richter-Forgach para el montaje de “El anillo de los Nibelungos” que se representó en Kassel entre 1970 y 1974.

La exposición incluye también trabajos de algunos de los diseñadores que han dominado el mundo de la moda en los últimos años. Así, Karl Lagerfeld aporta el vestuario que preparó para la versión de “El difícil”, que se estrenó en el Festival de Salzburgo.

Vivienne Westwood también está presente con los diseños que se usaron en “La Ópera de tres centavos” de Bertolt Brecht, representada en el vienés Burgtheater en 1996.

Especialmente llamativo es el vestuario que se usó para poner sobre el escenario “Una pieza deportiva”, de la premio Nobel Elfriede Jelinek.

Un impresionante traje de cola de papel negro o una enorme pamela hecha con botellas de coca cola son dos de los modelos usados en la escenificación de esta intensa denuncia contra la guerra y la violencia.

Para Dembski, el título de la exposición se refiere a esa influencia del vestuario en el proceso de transformación del actor en un ser distinto.

De hecho, recordó que el vestuario, la máscara, ha sido siempre un “elemento esencial de las artes escénicas” y que esta exposición pretende “sensibilizar” al visitante a descifrar los distintos códigos de vestido y a indagar qué hay tras ese proceso de transformación.

La muestra recorre casi 200 años de la historia del teatro a través de siete ejes temáticos, que van desde los mitos clásicos de la literatura, a los grandes ídolos del teatro, pasando por los dioses y héroes del universo de Wagner y la intensidad de la ópera.

Fotos y proyecciones de algunas de las obras, cuyos vestuarios se exponen, complementan la exposición para que el visitante pueda comprobar el efecto de los ropajes en la puesta en escena.
ADS

0 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí