Un juez especializado en Justicia Penal para Adolescentes sentenció a tres años de internamiento al joven Osmar "N" responsable del asesinato de dos trabajadoras del Colegio Antón Makárenko, ocurrido el pasado 24 de marzo en Lázaro Cárdenas, Michoacán.
La resolución corresponde a la sanción máxima que permite la legislación mexicana para quienes tenían entre 14 y menos de 16 años cuando cometieron el delito.
El adolescente tenía 15 años al momento del ataque y, por esa razón, fue procesado dentro del sistema especializado para menores de edad.
Reconoció su responsabilidad por el doble feminicidio
El caso concluyó mediante un procedimiento abreviado, después de que el adolescente reconociera su responsabilidad por el feminicidio de María del Rosario Sagrero Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla, de 36 y 37 años, respectivamente.
La defensa solicitó esta vía, la Fiscalía de Michoacán la autorizó y los familiares de las víctimas aceptaron que el expediente fuera resuelto sin llegar a un juicio oral. La determinación se tomó dentro de la causa penal 19/2026.
Además del internamiento, el juez fijó el pago de 3 millones 280 mil 769 pesos como reparación del daño para las familias de las dos mujeres.
Los tres años representan el límite permitido por la ley
Aunque la duración de la medida ha generado cuestionamientos, el juez impuso el máximo contemplado en la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes.
La norma establece que las personas que tenían entre 14 y menos de 16 años al cometer un delito pueden recibir medidas de sanción con una duración máxima de tres años.
En términos legales, el adolescente no recibió una pena de prisión ordinaria, sino una medida de sanción de internamiento, la cual cumplirá en la Unidad Especializada para Adolescentes y Adultos Jóvenes de Morelia.
El periodo que permaneció bajo internamiento preventivo desde marzo deberá contabilizarse como parte de la sanción definitiva, por lo que el tiempo no comenzará a correr desde cero a partir de la sentencia.
El ataque ocurrió dentro del Colegio Antón Makárenko
La mañana del 24 de marzo, el adolescente ingresó al plantel educativo con un rifle semiautomático calibre 5.56 milímetros, el cual habría ocultado dentro de una funda para guitarra.
Una vez dentro de las instalaciones, abrió fuego contra las dos trabajadoras. Las grabaciones analizadas durante la investigación permitieron reconstruir la agresión y establecer que una de las víctimas recibió nuevos disparos cuando ya se encontraba en el suelo.
Después del ataque, varios estudiantes lograron desarmar y someter al responsable. Los jóvenes lo inmovilizaron con cables y posteriormente lo entregaron a los elementos de seguridad que arribaron al colegio.
Quedaron líneas de investigación sin aclarar públicamente
Durante las investigaciones, las autoridades buscaron determinar cómo obtuvo el adolescente el rifle y si recibió entrenamiento o ayuda para utilizarlo, debido a la facilidad con la que manipuló el arma. Hasta ahora no se ha informado de manera concluyente que otra persona haya participado en la planeación del ataque.
La Fiscalía tampoco logró localizar el teléfono celular del joven, considerado una pieza importante para revisar sus comunicaciones y conocer si mantuvo contacto con grupos o personas que pudieran haber influido en su conducta.
También se investigaron publicaciones en redes sociales relacionadas con comunidades digitales de contenido misógino; sin embargo, esa posible influencia no fue presentada públicamente como el móvil definitivo del doble feminicidio.
Con la sentencia, el adolescente quedó declarado responsable y recibió la medida más alta disponible para su edad, no obstante, el caso mantiene abierto el debate sobre los límites del sistema de justicia para adolescentes frente a delitos de extrema gravedad.