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Paño: Máscara del embarazo

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Existen dos pigmentos que determinan el color característico de la piel: la hemoglobina, que está presente en los glóbulos rojos de la sangre y es la responsable del grado de palidez del tegumento (membrana que cubre el cuerpo o alguno de sus órganos internos), y la melanina, que otorga la tonalidad propia a la piel; la presencia de este elemento varía de acuerdo con los grupos étnicos, las zonas del cuerpo y la exposición a la luz solar.

Esta sustancia es producida a nivel de la epidermis (capa más externa de la piel) por los melanocitos, células que tienen prolongaciones a manera de “tentáculos” que se intercalan con otras, que se llaman queratinocitos.

Mecanismo protector
La producción de melanina es una barrera natural de la piel que sirve para disminuir la acción nociva de los rayos ultravioleta del Sol. En ciertos momentos, y por mecanismos que aún no tienen explicación concluyente, la piel puede producir demasiada melanina. Es el caso del cloasma, es decir, hiperpigmentación de la piel en las zonas expuestas a la luz solar.

Aunque muchas de las causas de este padecimiento se desconocen, hay diversos factores que lo promueven, entre ellos embarazo, anticonceptivos orales, enfermedades de carácter endocrinológico (diabetes y trastornos de la glándula tiroides, por ejemplo) y el uso de algunos cosméticos. Asimismo, se sabe que ciertos medicamentos anticonvulsivantes, así como deficiencias nutricionales de hierro, proteínas y vitaminas del complejo B, principalmente, además de disfunciones hepáticas y factores genéticos y raciales son detonadores de la enfermedad.

No obstante, se puede afirmar que la luz solar es el factor decisivo en la aparición del cloasma.

En el embarazo
El también llamado melasma, es conocido como máscara del embarazo porque se manifiesta con manchas pardas de intensidad variable, irregulares, sobre la piel de las mejillas, frente y sienes, semejando el aspecto de un antifaz.

Esta pigmentación pueden aparecer desde el segundo mes de gestación, e ir acentuándose a medida que ésta avanza. Es común, asimismo, que se manchen exageradamente las aréolas mamarias, la vulva y región perianal (alrededor del ano), así como las cicatrices; en muchos casos, se forma una línea café desde ombligo hasta pubis.

Sin embargo, no todas la mujeres gestantes padecen necesariamente cloasma, porque para ello se requiere estar predispuesta genéticamente, lo cual se presume si el padecimiento aparece en féminas pertenecientes a una misma familia. Pero, como la biología no es una ciencia exacta, la aparición de paño, su severidad y repetición en embarazos posteriores no se puede precisar.

Diagnóstico y tratamiento
Generalmente el cloasma desaparece poco tiempo después del parto, pero en otros casos no asociados al embarazo se deberán investigar y corregir los factores causantes de la hiperpigmentación.

No obstante, siempre será imprescindible cuidarse de los rayos solares, para lo cual se deberán utilizar protectores de acuerdo al tipo de piel de cada persona, previa recomendación de un dermatólogo; si el problema persiste, se deberá establecer tratamiento local (el que se aplica directamente en la zona afectada) con medicación específica.

Un diagnóstico certero de las causas de este padecimiento es fundamental para su corrección, por lo que es preciso determinar dónde está asentado el pigmento, si en las capas más superficiales de la piel o en las más profundas. Para ello, se practica un examen conocido como luz de Wood, mediante el cual se puede detectar si la hiperpigmentación tiene un patrón superficial, más profundo o mixto.

Medicinas quitamanchas
Entre los medicamentos “blanqueadores” históricamente utilizados se encuentra la hidroquinona, que se aplica localmente, sola o asociada a otras sustancias químicas, como los ácidos retinoico y glicólico, los cuales producen efecto peeling (método que remueve las capas de la piel para unificar su tono), y coadyuvan a la eliminación del pigmento. Existen en el mercado cremas con este tipo de fórmulas, las cuales son muy eficaces si se aplican con disciplina por un periodo de entre 4 y 8 semanas. Este tipo de compuesto debe ser prescrito por un dermatólogo, quien deberá advertir al paciente de posibles malestares (la piel tiende a irritarse), que son mínimos en comparación con los beneficios que ofrece.

Si usted cree ser candidata a sufrir el embate de esta alteración dermatológica, puede prevenirse evitando la exposición directa al “astro rey”, especialmente en las horas de mayor intensidad lumínica, además de utilizar anteojos, sombrilla y filtros solares.

Fuente: saludymedicinas.com
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