La organización internacional Oceana consideró que la reciente admisión de responsabilidad por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) tras el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México representa un avance, pero advirtió que las medidas adoptadas hasta ahora no son suficientes para atender la magnitud del problema.
En un posicionamiento público, la organización señaló que el reconocimiento oficial y la separación de tres funcionarios vinculados al caso son acciones necesarias, aunque insuficientes si no se acompañan de investigaciones profundas, transparencia y un plan integral de reparación ambiental.
Falta claridad sobre el alcance del daño
Uno de los principales señalamientos de Oceana es la ausencia de información precisa sobre el volumen total del hidrocarburo liberado, incluso meses después de detectados los primeros indicios de contaminación.
La organización advirtió que esta falta de datos impide dimensionar el impacto real del derrame, limita la implementación de estrategias de remediación efectivas y retrasa la definición de compensaciones para las comunidades afectadas, particularmente en el sector pesquero.
También cuestionó el manejo inicial del caso por parte de las autoridades, al señalar que durante semanas se sostuvo una versión que atribuía la contaminación a factores diversos, como descargas ilegales desde embarcaciones o filtraciones naturales, sin reconocer de manera directa una posible responsabilidad de la empresa estatal.
Cambios en la versión oficial
Fue hasta el 17 de abril cuando un grupo científico convocado por el Gobierno mexicano concluyó que existían elementos suficientes para confirmar un derrame en instalaciones de Pemex en la zona de Cantarell, uno de los complejos petroleros más importantes del país.
Previamente, el 26 de marzo, la narrativa oficial descartaba afectaciones ambientales severas y no contemplaba ajustes regulatorios, lo que generó cuestionamientos por parte de organizaciones ambientales.
Pemex informó que la fuga fue detectada el 8 de febrero en un oleoducto de gran capacidad, cuya reparación se completó el 18 de febrero. No obstante, también se identificaron irregularidades en el manejo del incidente, como el retraso en el cierre de una válvula clave y la falta de reporte oportuno sobre el volumen de residuos recuperados.
Las investigaciones continúan bajo la supervisión de la Fiscalía General de la República y del órgano interno de control de la empresa.
Exigen investigación independiente y reparación integral
Ante este panorama, Oceana hizo un llamado a que se realicen investigaciones independientes que permitan esclarecer tanto el impacto ecológico como las posibles afectaciones sociales derivadas del derrame.
Además, insistió en la necesidad de implementar medidas de restauración ambiental y garantizar compensaciones justas para las comunidades que dependen de los recursos marinos.
"El Golfo de México no puede seguir siendo una zona de sacrificio. Cada derrame que se oculta, cada comunidad que no es informada, cada ecosistema que se destruye es una evidencia más de que este modelo basado en hidrocarburos está agotado. Es momento de construir una nueva visión para esta región, donde las comunidades se encuentren en el centro y se garantice un futuro para todas y todos”. Mencionó la organización en un comunicado.