Una de las frases más mencionadas en el mundo es que "para el amor no hay edad". La cual tenía como sentido original que, sin importar cuán joven o viejo seas, la capacidad de amar sigue intacta.
Sin embargo, muchos la interpretaron como una especie de "luz verde" para llevar relaciones con diferencias de edad enormes e incluso algunas llegando hasta el altar.
Uno de los casos más extremos registrados en México ocurrió en Quintana Roo, donde un estudio del INEGI publicado este año reveló que en el municipio de Othón P. Blanco hubo una pareja que contrajo nupcias, pese a que tenían 78 años de diferencia.
En la Estadística de Matrimonios (EMAT) apareció el matrimonio de una mujer de 96 años que se casó con un joven de apenas 18 años, una diferencia abismal.
Este no fue el único, pues en Morelia, Michoacán, se registró uno más con una mujer de 96 años y un hombre de 19, es decir, 77 años de diferencia. De igual forma, en Xicoténcatl, Tamaulipas, hubo un casamiento entre un hombre de 90 años y una joven de 18.
El EMAT es elaborado año con año por el INEGI y se nutre con los registros administrativos de las oficialías del Registro Civil ubicadas por todos los rincones del país.