México, uno de los mayores productores de miel a nivel global, puso en marcha una campaña nacional para proteger a las abejas frente a una plaga que ha reducido su población y pone en riesgo la producción agrícola.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó que la estrategia está enfocada en combatir la varroasis, una enfermedad provocada por un ácaro que afecta el desarrollo de las abejas y limita su capacidad de polinización.
Plaga que amenaza a las abejas
De acuerdo con el organismo, esta enfermedad es considerada una de las más dañinas a nivel mundial para estos insectos, ya que provoca malformaciones, disminuye la reproducción, altera su orientación y reduce tanto la producción de cera como de miel.
Asimismo, el parásito interfiere en la recolección de néctar, polen, agua y propóleo, actividad esencial para la supervivencia de las colmenas y la polinización de cultivos.
Impacto en la producción agrícola
Las autoridades subrayaron que las abejas participan en más del 80 % de la producción agrícola, por lo que su disminución representa un riesgo directo para la seguridad alimentaria.
Como parte de la campaña, se implementarán acciones como monitoreo sanitario, aplicación de tratamientos y capacitación dirigida a apicultores para controlar la propagación del ácaro.
Importancia de la apicultura en México
En el país se producen más de 57 mil toneladas de miel al año, con exportaciones a 28 naciones. Además, existen cerca de un millón de colmenas, lo que posiciona a México como el tercer exportador mundial de este producto y genera sustento para más de 43 mil familias.
Crisis en la población de abejas
En los últimos años, las abejas han enfrentado una disminución significativa debido a factores como el cambio climático, las sequías, el uso de pesticidas y la propagación de plagas como el ácaro varroa.
Datos de la plataforma Save The Bees MX indican que, en los años previos a 2018, murieron más de 4 mil millones de abejas en México, reflejando una tendencia global donde las pérdidas alcanzan entre el 50 % y el 80 % de algunas poblaciones.