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La obesidad acelera el daño hepático en los grandes bebedores

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En base a los resultados, los autores señalaron que es necesario bajar los límites del consumo “seguro” de alcohol en los obesos.

La cantidad de muertes por enfermedad hepática aumentó en ciertos países y los patrones de consumo de alcohol no explican por completo esa observación, escribió en British Medical Journal el equipo de la doctora Carole L. Hart, de la University of Glasgow.

Dado que la obesidad está creciendo y genera otras enfermedades, el equipo investigó si beber alcohol y tener sobrepeso actuaban juntos para aumentar el riesgo de enfermedad hepática.

Para eso, analizó dos estudios sobre un total de 9, 559 hombres en Escocia. El primero incluyó pacientes entre 1965 y 1968 y el segundo, entre 1970 y 1973. A todos se los siguió hasta fines del 2007.

Durante ese período, 80 hombres murieron por enfermedad hepática y 146 por otras causas, que incluyeron la misma afección. En el segundo estudio, el equipo identificó a 196 hombres con enfermedad hepática mediante registros oncológicos, defunciones y hospitalizaciones.

Los que consumían 15 bebidas o más por semana tenían el triple de riesgo de desarrollar enfermedad hepática si tenían peso normal o bajo peso, comparado con los no bebedores del mismo rango de peso. En cambio, los hombres con sobrepeso eran siete veces más propensos a desarrollar enfermedad hepática que los no bebedores más delgados.

El riesgo creció 19 veces en los grandes bebedores obesos, comparado con los no bebedores delgados.

Los hombres obesos que bebían entre una y 14 bebidas por semana eran cinco veces más propensos a tener enfermedad hepática que los no bebedores con peso normal o bajo peso.

Existen varios mecanismos por los cuales el sobrepeso favorecería la aparición de la enfermedad hepática de origen alcohólico y viceversa.

La obesidad promueve la inflamación y la acumulación de grasa en el hígado, igual que el consumo excesivo de alcohol, mientras que ese tipo de daño hepático, llamado esteatohepatitis, también favorece la obesidad al aumentar la resistencia a la insulina.

“Se necesitan nuevas perspectivas del riesgo de desarrollar enfermedad hepática para las personas con sobrepeso que consumen alcohol”, concluyó el equipo. Y agregó que se deberían establecer “límites seguros” más bajos de consumo de alcohol para las personas con sobrepeso y obesidad.

FUENTE: BMJ, online 22 de marzo del 2010.


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