Autoridades estatales y federales decomisaron armas punzocortantes, drogas y equipos de comunicación durante una revisión realizada en el Centro Estatal de Reinserción Social número 3, ubicado en Tapachula, Chiapas.
El operativo permitió localizar 60 objetos punzocortantes, entre machetes, cuchillos, picahielos y tijeras, además de decenas de dosis de metanfetamina y marihuana.
También fueron asegurados 25 teléfonos celulares, chips de diferentes compañías y dispositivos USB, cuyo contenido será analizado para determinar quiénes los utilizaban y si están relacionados con actividades delictivas realizadas desde el penal.
Investigan posible uso de celulares para extorsiones
La información obtenida durante la revisión señala que algunos de los aparatos presuntamente eran utilizados para cometer extorsiones contra personas ubicadas fuera del centro penitenciario.
Los dispositivos también habrían permitido a los internos mantener comunicación con familiares y posibles cómplices. El análisis de llamadas, mensajes, contactos y archivos podría ayudar a identificar operaciones coordinadas desde el interior del penal.
En el despliegue participaron elementos de la Secretaría de Seguridad estatal, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional. El centro penitenciario alberga actualmente a más de mil 500 personas privadas de la libertad.
Antecedentes de objetos prohibidos dentro del penal
El decomiso ocurre después de que en julio se realizara otra inspección sorpresa en el mismo penal, durante la cual fueron encontrados cuatro teléfonos celulares, dosis con características del crack, cuchillos, puntas de fabricación artesanal y tijeras.
La nueva revisión muestra la persistencia del ingreso y almacenamiento de artículos prohibidos dentro del CERSS 3, debido a que en menos de tres meses volvieron a localizarse drogas, armas blancas y equipos de comunicación.
Operativo sigue a denuncias por presunto autogobierno
Familiares de internos y defensores de derechos humanos habían denunciado presuntos actos de corrupción, cobros ilegales y el control de determinadas áreas por parte de grupos de reclusos.
Entre los señalamientos se encuentran la venta de drogas, el cobro de cuotas a la población penitenciaria y la posible coordinación de extorsiones, cobros de piso y otros delitos desde el interior. Estas acusaciones deberán ser comprobadas mediante las investigaciones correspondientes.
Hasta el momento, las autoridades no han precisado la cantidad exacta de metanfetamina y marihuana asegurada, los módulos donde fueron encontrados los objetos ni los nombres de los internos relacionados con ellos.
Tampoco se ha informado si existen custodios bajo investigación, personas sancionadas o traslados derivados del operativo. Los objetos y sustancias decomisados quedaron a disposición de las autoridades para continuar con las indagatorias.