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Elige chocolate

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Algunos somos adictos a los problemas. Nos encanta culpar a nuestra pareja, al jefe o a la suegra de todas nuestras penas; sin embargo, a algunos nos gustaría superarlo. Para estas personas, propongo la estrategia llamada “elegir chocolate”. Es algo que aprendí en un curso de desarrollo personal hace años y que utilizo con frecuencia porque da resultado.

Imagina que tienes seis años y que, cada vez que visitas a tu abuela, ella te pregunta si quieres helado. Tú, por supuesto, contestas que sí, y ella te ofrece del único sabor que tiene: chocolate. A ti no te gusta el chocolate y quisieras un helado de cualquier otro sabor, pero tu abuela sólo tiene ése. ¿Qué puedes hacer? Tienes tres opciones: 1) decirle que no te gusta el chocolate (y rezar para que, en el futuro, compre helado de otros sabores); 2) comerte el helado que te ofrece y gruñir de frustración, o 3) “elegir chocolate”.

En esencia, “elegir chocolate” es elegir lo que tienes. No lo que quieres o lo que te gustaría, sino lo que tienes. Y por “elegir” me refiero a elegir en realidad, aunque, paradójicamente, parezca que no tienes alternativa. Por ejemplo, la relación de pareja: si eres un poco como yo, tal vez caigas en el círculo vicioso de amar y después odiar a tu pareja. Cuando llevas mucho tiempo viviendo con una persona y estás tan acostumbrado a criticar sus errores, es común que olvides qué te gustó de ella al principio.

Ocurre lo mismo cuando olvidas qué te atrajo del empleo que tienes o por qué te hiciste amigo de alguien. Debes tener cuidado de no caer en el hábito de centrarte en las fallas de los demás hasta el punto de olvidar por completo qué te llevó a elegir relacionarte con esas personas.

Cada vez que me cuentan sobre hombres que han sido infieles a sus parejas agradezco a mi suerte no haberme casado con un mujeriego. Me vuelvo a enamorar perdidamente de mi esposo cada vez que mis amigas se quejan de los ronquidos de sus maridos, y juro unirme a esos románticos que deciden renovar sus votos de amarse en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad.

“Elegir chocolate” es muy similar a renovar votos. Es decirle al mundo que algún día elegiste algo y que sigues satisfecho con tu elección.

 “Elegir chocolate” es tener claro lo que puedes (y lo que no puedes) aceptar. La indecisión daña, así que, ¿qué mejor manera de sa-lir de ella que revisar lo que te llevó a hacer la elección inicial? Ésta es una forma útil de identificar si en nuestra vida ha cambiado algo y qué.

En psicoterapia se alienta a los pacientes a examinar las causas de su ansiedad a fin de tener una idea clara respecto a sus decisiones y de ese modo tratar de transformar las situaciones o los aspectos indeseables de su vida.

¿Por qué no hacer lo mismo en el día a día? La próxima vez que te mires en el espejo y te sientas frustrado porque quieres algo que no tienes, intenta aclarar tus ideas. ¿En verdad crees que serías más feliz en otro trabajo, o con otra cara u otro cuerpo? ¿Realmente quieres vainilla? ¿O puedes aprender honestamente a ser feliz con cualquier sabor que te toque?

Te sugiero que escuches a tu voz interior: podrías experimentar una evolución personal.
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