El caso del feminicidio de la exreina de belleza mexicana, Carolina Flores, ha dado un giro tras la captura de su suegra, Erika María “N”, en territorio venezolano. Según declaraciones de las autoridades locales, la detenida calificó el asesinato como un "accidente" provocado por un "juguetico".
La captura y la 'confesión'
Tras semanas de búsqueda internacional, Erika María “N”, de 63 años, fue aprehendida el pasado 30 de abril en un departamento en Caracas. La detención fue posible gracias a una Ficha Roja de Interpol y la coordinación entre los gobiernos de México y Venezuela.
Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), informó en rueda de prensa que la presunta homicida mantuvo una actitud "muy fuerte" al momento de su arresto. Durante el interrogatorio preliminar, la mujer intentó deslindarse de la premeditación del crimen:

“Hablaba de que eso había sido un accidente, que lo que pasó allí ocurrió con un juguetico que le dejó su esposo, hoy difunto”, detalló Rico, refiriéndose al arma de fuego utilizada.
