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Consejos dietéticos en caso de esofagitis

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La esofagitis es la inflamación de la mucosa que recubre el esófago, el conducto que conecta la boca con el estómago. La causa más común de su aparición es consecuencia del reflujo del contenido del estómago (ácido) hacia el esófago. También hay otras circunstancias, como una cirugía, la existencia de hernia de hiato, determinados medicamentos y vómitos persistentes, entre otros factores, que pueden originar o acentuar el malestar.

Cuando una persona consume un alimento, éste pasa de la boca al esófago y de ahí al estómago, donde tiene lugar su digestión. Para que el alimento pueda pasar del esófago al estómago existe una válvula llamada esfínter esofágico inferior que actúa como una puerta, abriéndose para que la comida pase. Una vez que el alimento ha pasado, la válvula vuelve a cerrarse para evitar que los ácidos y enzimas del estómago pasen al esófago, es decir, para evitar el reflujo gastroesofágico.

Cuando una persona padece esofagitis tiene lugar una disminución de la presión del esfínter esofágico inferior, por lo que el jugo gástrico y las enzimas digestivas refluyen. Como consecuencia de este reflujo gastroesofágico puede aparecer pirosis o acidez, irritación de la mucosa del esófago y la inflamación de la misma (esofagitis).

Esofagitis eosinofílica

Alimentos como la calabaza o el calabacín ayudan a suavizar la mucosa y calmar la irritación y el dolor

La esofagitis eosinofílica es una inflamación del esófago como consecuencia de un aumento de los eosinófilos en el esófago por encima de lo normal. Los eosinófilos son un tipo de glóbulos blancos de la sangre que forman parte del sistema de defensas del organismo. Este tipo de células especializadas ayudan a combatir ciertas infecciones y también aumentan en caso de alergias.

Los eosinófilos pueden causar inflamación cuando aumenta su concentración en áreas del organismo distintas a la sangre o al intestino, sus lugares naturales. Por ejemplo, en los cambios de estación pueden aumentar los eosinófilos en la nariz en las personas hipersensibles. Esto también puede suceder en el esófago como consecuencia de una reacción alérgica del organismo a algún alimento. Para confirmar este diagnóstico, el médico deberá hacer las pruebas pertinentes de alergia alimentaria. Los alimentos más comunes en las reacciones alérgicas son la leche, los huevos, los pescados y mariscos, y frutos secos como cacahuetes y nueces.

Consejos dietéticos

La inflamación del esófago causa dolor y dificultad para tragar. El objetivo dietético es tratar de disminuir la acidez de las secreciones gástricas y seleccionar alimentos que suavicen la mucosa y calmen la irritación y el dolor.

Los consejos pasan por:

    * Evitar las comidas abundantes y ricas en grasa, sobre todo dos o tres horas antes de acostarse. La grasa requiere una digestión más lenta, por lo que los alimentos permanecen más tiempo en el estómago, lo que hace más probable el reflujo.
    * Reducir los alimentos que aumentan la secreción gástrica como son el café y las bebidas alcohólicas, incluidas las de baja graduación como el vino, la cerveza y la sidra.
    * Tomar alimentos ricos en mucílagos, un tipo de fibra que suaviza la mucosa, como la calabaza, el calabacín y la borraja.
    * Llevar un orden en los horarios de las comidas y no dejar pasar muchas horas entre comida y comida para que no sean muy abundantes y requieran de mucho tiempo de digestión en el estómago.
    * No tumbarse justo después de comer ya que aumenta la posibilidad de reflujo. Conviene mantenerse en posición vertical, o recostado y no realizar esfuerzos tras la comida.

Además, se aconseja elevar el cabezal de la cama unos 15 o 30 centímetros para evitar la aparición de reflujo mientras se duerme.

Fuente: consumer.es
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