El proyecto ferroviario de pasajeros que conectará Saltillo con Nuevo Laredo avanza en su fase de construcción como parte de la primera etapa del plan nacional de trenes. De acuerdo con Andrés Lajous Loaeza, titular de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado, el tramo más complejo se ubica dentro de la zona metropolitana de Monterrey.
El funcionario explicó que este corredor forma parte de una estrategia más amplia que incluye rutas como Ciudad de México-Pachuca, Ciudad de México-Querétaro y Querétaro-Irapuato. La ejecución contempla trabajos simultáneos de licitación, obra civil e ingeniería básica.
¿Por qué Monterrey es el tramo más complejo?
Según Lajous, la construcción en el área metropolitana regiomontana requirió dividirse en varios segmentos para facilitar su ejecución técnica y administrativa. Señaló que, aunque hay avances generales en el trazo completo, la mayor complejidad se concentra en esa zona urbana.
“El tramo Saltillo-Nuevo Laredo tiene avances tanto en licitación como en obra, pero la zona de mayor complejidad es la zona metropolitana de Monterrey”.
El segmento norte, de aproximadamente 30 kilómetros, ya cuenta con fallo desde diciembre. En paralelo, se encuentra en proceso de licitación el tramo A1, de 8.85 kilómetros totalmente en viaducto elevado, que incluirá estaciones elevadas. También está prevista la convocatoria del tramo A2, de 9.21 kilómetros, con características similares.

Definen estaciones estratégicas y sistemas ferroviarios
El 25 de febrero se emitirá el fallo correspondiente a estaciones clave en el tramo sur, entre ellas Derramadero, Saltillo y Ramos Arizpe, en un recorrido que se extiende hasta García. Asimismo, continúan procesos de licitación para estaciones en Las Torres, Salinas Victoria, Bustamante, Lampazos y Nuevo Laredo.
Además de las terminales, se desarrollan edificios auxiliares y sistemas de señalización, control y telecomunicaciones. En el ámbito técnico, se reportan estudios de ingeniería y análisis geotécnicos a lo largo de más de 300 kilómetros.
“Tenemos ya trabajos de desmonte y despalme en alrededor de 171 kilómetros, donde está entrando la maquinaria”.
También se construyen patios de montaje para concentrar materiales, así como accesos ferroviarios, bases de mantenimiento, talleres y zonas de inspección.
Características del nuevo servicio ferroviario
El sistema operará en vías dedicadas, con velocidades de diseño que oscilarán entre 160 y 200 kilómetros por hora. La flota será fabricada por Alstom México e incluirá 47 trenes diésel-eléctricos de hasta 165 km/h y 100 metros de longitud, con posibilidad de acoplarse para ampliar capacidad.
Se contemplan dos configuraciones: trenes de corto itinerario para zonas metropolitanas con capacidad de hasta 632 pasajeros, y unidades de largo recorrido con asientos ergonómicos para 271 usuarios.
Expansión hacia nuevos corredores ferroviarios
Mientras avanza la fase uno, ya inició la ingeniería básica de nuevos corredores como Irapuato-Guadalajara, Querétaro-San Luis Potosí, San Luis Potosí-Saltillo y Mazatlán-Los Mochis. La construcción de esta segunda etapa podría arrancar este mismo año.
“Ahorita estamos ya en el proceso de construcción de la fase uno… y tenemos programado iniciar la obra de la fase dos este mismo año”.
En paralelo, se reportaron avances en otros proyectos ferroviarios, como el tren interurbano conocido como Tren El Insurgente, que superó los 850 mil usuarios en sus primeras semanas de operación, y el tren AIFA-Lechería, donde están por comenzar pruebas dinámicas.
Las obras se desarrollan con participación de dependencias federales, gobiernos estatales y municipales, así como empresas constructoras involucradas en el plan nacional ferroviario.