Dos tigres de Bengala fueron asegurados en una vivienda de la comunidad rural El Bajío, en Mazatlán, Sinaloa, debido a que las personas responsables no presentaron documentos para acreditar su procedencia legal y manejo autorizado.
El operativo se realizó el viernes 18 de septiembre, luego de que la Secretaría de Marina reportó la presencia de ejemplares de vida silvestre en el inmueble y solicitó la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.
Encuentran un macho adulto y una hembra juvenil
Durante la inspección, personal federal confirmó que se trataba de un tigre macho adulto y una hembra juvenil. Ambos ejemplares se encontraban aparentemente en buen estado de salud y no presentaban signos visibles de maltrato.
Sin embargo, los responsables del domicilio no mostraron el registro otorgado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ni documentos que demostraran el origen legal de los animales.
Tampoco acreditaron contar con un plan de manejo autorizado que estableciera las condiciones para su alimentación, atención veterinaria, seguridad y contención.
Profepa ordena aseguramiento precautorio
Ante las irregularidades, los inspectores determinaron el aseguramiento precautorio de los dos felinos, que permanecerán bajo custodia mientras se integra el procedimiento administrativo.
Esta medida todavía no representa un decomiso definitivo, ya que las personas responsables podrán presentar documentación dentro del proceso. En caso de no comprobar la posesión legal, la autoridad deberá resolver el destino de los ejemplares.
Hasta el momento no se ha informado si los tigres fueron trasladados a una instalación especializada o permanecen temporalmente en el inmueble bajo medidas de vigilancia.
Posesión de fauna exótica requiere autorización
Los espacios que albergan fauna silvestre deben estar registrados como Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre o como predios e instalaciones autorizados, además de contar con medidas que garanticen el bienestar de los ejemplares y la seguridad de la población.
El tigre de Bengala se encuentra bajo protección internacional y su comercio está sujeto a estrictas restricciones. Aunque su posesión no está prohibida automáticamente en México, debe demostrarse su procedencia legal y cumplirse con los permisos correspondientes.
Por ahora no se reportan personas detenidas ni se ha identificado públicamente al propietario del domicilio. La Profepa continuará con el procedimiento para determinar posibles sanciones y definir el resguardo definitivo de los animales.