Hoy apartado de sus funciones mientras el Vaticano investiga denuncias en su contra sobre supuestos abusos sexuales, el cardenal español Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, llegó a figurar entre los papables en el cónclave para elegir al sucesor de Francisco.
A sus 74 años, López Romero, natural de Almería (sur de España), anunció este martes que se aparta de sus funciones mientras la Iglesia católica investiga las denuncias.
"No he cometido ninguna agresión, ni violencia ni acoso sexual", afirmó López Romero en una breve declaración.
En un comunicado de la Archidiócesis ofrece algún detalle más. "Se me acusa de comportamientos inapropiados hacia mujeres adultas. Esta situación ha llevado a la Iglesia a abrir una investigación preliminar".
"Dicha investigación está en curso y se encuentra en manos de las instancias romanas de la Iglesia, con las que coopero", continúa.
"Durante este período de investigación, para no entorpecerla, me apartaré, no presidiré ninguna celebración pública ni intervendré en ninguna actividad pastoral", añade el cardenal.
Al menos cinco mujeres han acusado al arzobispo de Rabat de supuestas agresiones sexuales.
Fuentes judiciales aseguran que no existen denuncias de abuso contra el arzobispo en la Justicia marroquí.
Considerado un hombre próximo a Francisco, en 2017 el entonces papa le nombró arzobispo de Rabat y dos años después, cardenal.
Fue uno de los 133 cardenales que participaron en el cónclave para elegir al sucesor de Bergoglio y su nombre llegó a figurar en las listas de papables.