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Últimos esfuerzos para ganar el voto indeciso en Israel

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Las últimas encuestas publicadas antes de las elecciones del martes mostraban que el partido Kadima (centro, en el poder) tenía pocos escaños de diferencia con el Likud (derecha, oposición).

El número de indecisos se acercaba al 20% -la tasa más elevada en la historia de Israel, según los sondeos- y los líderes del Kadima y del Likud se esforzaban por atraerlos.

“La victoria está a nuestro alcance”, declaró a la radio pública la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, la jefa del Kadima, cuyo objetivo es convertirse en la segunda mujer jefa del Gobierno israelí tras Golda Meir.

“Si el Kadima obtiene tan sólo un mandato más que el Likud, podremos formar una coalición gubernamental porque somos un partido centrista que puede reunir a la derecha y a la izquierda”, afirmó.

En el complejo mundo de la política israelí, la persona encargada por el presidente de la tarea de formar una coalición no es forzosamente la que obtuvo más votos, sino la que tiene mayores probabilidades de reunir 61 escaños en el Parlamento unicameral de 120 legisladores (Knesset).

Livni espera que un buen resultado en los comicios del martes atraiga a su bando a partidos más pequeños, alejándolos de Benjamin Netanyahu, un ex primer ministro que dirige al Likud y que parece el mejor colocado para obtener el mayor respaldo.

Netanyahu, quien de acuerdo con los medios locales teme que la pérdida de apoyo signifique que dirigirá un gobierno frágil que durará un año o algo más, insiste en recordar su pasado en materia de seguridad.

Este lunes recorrió las colinas del Golán, prometiendo no ceder jamás ese territorio que el Estado hebreo arrebató a Siria en la Guerra de los Seis Días de 1967 y que anexó unilateralmente en 1981, como parte de un eventual acuerdo de paz con Damasco.

Las últimas encuestas daban entre 25 y 27 escaños en la Knesset al Likud y entre 23 y 25 al Kadima.

El polémico Avigdor Lieberman continuaba su campaña mientras los sondeos pronosticaban que su partido ultranacionalista, Israel Beitenu, podría obtener hasta 19 escaños, convirtiéndose en la tercera fuerza de la Knesset y empujando al veterano Partido Laborista a un cuarto lugar, su peor desempeño de la historia.

Al aumentar el respaldo popular para el partido de este político que construyó su reputación lanzando virulentos ataques contra los ciudadanos árabes del Estado hebreo, Israel Beitenu cambió su cuartel general para la noche de las elecciones, abandonando un pequeño hotel en Tel Aviv para instalarse en uno más grande de Jerusalén, a poca distancia de donde están instalados muchos medios de comunicación internacionales.

El apoyo a Lieberman ha aumentado en las últimas semanas, después de la guerra en Gaza, mientras sus enérgicas posiciones sobre los árabes israelíes y el movimiento islamista palestino Hamas encontraban un terreno fértil entre los votantes preocupados por la seguridad.

El presidente israelí, Shimon Peres, un veterano político galardonado con el Premio Nobel de la Paz, afirmó este lunes en la radio pública que “como jefe del Estado, me preocupa la incitación a la violencia contra una parte del electorado. Los árabes, al igual que todos los otros ciudadanos del país, tienen los mismos derechos y deberes que todos los demás.”
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