El Gobierno de Donald Trump acordó pagar 1,220 millones de dólares a la compañía energética alemana RWE para recuperar tres concesiones destinadas al desarrollo de parques eólicos marinos frente a las costas de Nueva York, California y Luisiana.
El convenio no contempla desmantelar instalaciones en operación, sino cancelar proyectos que todavía se encontraban en etapas tempranas de planeación y cuya entrada en funcionamiento estaba prevista hasta la década de 2030.
La medida representa el quinto acuerdo impulsado por la administración estadounidense durante 2026 para retirar concesiones eólicas marinas y trasladar inversiones hacia proyectos relacionados con gas natural y otros combustibles fósiles.
RWE abandona tres proyectos en aguas estadounidenses
RWE U.S. Offshore aceptó renunciar voluntariamente a los derechos que mantenía sobre tres áreas marítimas después de concluir que no existía una ruta viable para obtener los permisos necesarios en un futuro previsible.
La concesión de mayor valor corresponde a Community Offshore Wind, un proyecto frente a Nueva York y Nueva Jersey con potencial para superar los 3 gigavatios de capacidad. La empresa había pagado alrededor de 1,100 millones de dólares por esos derechos durante una subasta federal realizada en 2022.
El acuerdo también incluye Canopy Offshore Wind, proyectado frente al norte de California como un parque flotante con capacidad aproximada de 1.6 gigavatios, así como una concesión frente a Luisiana que podía desarrollar hasta 2 gigavatios.
En conjunto, las tres áreas tenían potencial para generar cerca de 6 gigavatios de electricidad. Sin embargo, los proyectos no habían comenzado su construcción y todavía requerían evaluaciones ambientales, permisos federales y contratos para comercializar la energía.
La compañía señaló que había invertido más de mil millones de dólares en estos desarrollos y consideró que el acuerdo le permitirá recuperar recursos y dirigirlos hacia negocios con mayores posibilidades de avanzar dentro del actual entorno regulatorio.
Recursos serán destinados a proyectos de gas natural
Como parte de la operación, RWE anunció que invertirá 900 millones de dólares para adquirir una participación del 16 por ciento en un proyecto de gas natural licuado en Luisiana.
La empresa también destinará otros 300 millones de dólares a la compra de turbinas para una cartera de 15 centrales eléctricas de gas que desarrolla en diferentes regiones de Estados Unidos. Estas instalaciones entrarían en funcionamiento durante periodos de elevada demanda de electricidad.
El secretario del Interior, Doug Burgum, respaldó el cambio de inversión al considerar que fortalecerá la seguridad energética del país y permitirá incorporar capacidad de generación disponible de manera constante.
La decisión coincide con la estrategia de Trump de favorecer la producción nacional de petróleo y gas, además de reducir los programas federales de apoyo a las fuentes renovables que su Gobierno considera costosas o intermitentes.
Gobierno ha destinado cerca de 3,900 millones de dólares
El convenio con RWE es el quinto y el de mayor monto alcanzado por la administración Trump durante este año para cancelar concesiones de energía eólica marina.
Antes de este acuerdo, el Gobierno había pactado la devolución de aproximadamente 2,700 millones de dólares a otros desarrolladores. Con la nueva operación, el gasto acumulado se aproxima a 3,900 millones de dólares para retirar 12 concesiones federales.
La política surgió después de que distintas resoluciones judiciales frenaran algunos intentos del Ejecutivo por suspender proyectos eólicos mediante acciones administrativas. A partir de entonces, el Gobierno comenzó a negociar directamente con las empresas la devolución de los derechos marítimos.
La estrategia ha generado críticas de legisladores y organizaciones ambientales, que cuestionan el uso de recursos públicos para limitar proyectos de generación eléctrica limpia. Algunos estados afectados también han iniciado o anunciado acciones legales contra acuerdos similares.
Con la salida de RWE, el desarrollo de la energía eólica marina en Estados Unidos enfrenta una nueva reducción, mientras la administración federal consolida un giro energético que favorece las inversiones en gas natural y combustibles fósiles.