El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “es el momento de buscar un nuevo liderazgo en Irán” para poner fin al prolongado mandato del líder supremo Ali Jameneí, en declaraciones concedidas al medio Politico.
El pronunciamiento de Trump se produjo después de que el líder iraní responsabilizara a Washington por las víctimas y daños causados durante las protestas recientes, calificándolas como un “complot” estadounidense para “devorar a Irán”.
Trump respondió acusando al gobierno de Teherán de sostenerse mediante la represión y la violencia.
“El liderazgo se basa en el respeto, no en el miedo”
“De lo que es culpable, como líder de un país, es de la destrucción total del país y del uso de la violencia a niveles nunca antes vistos”, señaló Trump. Añadió que los dirigentes deben gobernar y no “matar a miles de personas para mantener el control”.

Según el mandatario, el verdadero liderazgo se construye sobre el respeto y no sobre el temor.
Origen de las protestas
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre con el cierre de comercios en Teherán por la caída del rial, pero rápidamente se extendieron por todo el país con consignas contra la República Islámica y contra Jameneí.
El punto más crítico se alcanzó entre el 8 y el 9 de enero, cuando las manifestaciones se multiplicaron y derivaron en actos de vandalismo, ataques a instituciones públicas, bancos y el incendio de 53 mezquitas, según cifras oficiales.
Versiones enfrentadas sobre la crisis
El gobierno iraní sostiene que la violencia fue impulsada por agentes externos apoyados por Israel y Estados Unidos. Trump, por su parte, amenazó con atacar Irán si aumentaba el número de víctimas.
Jameneí afirmó que “varios miles” de personas han muerto en las protestas, mientras organizaciones opositoras en el exilio calculan 3,428 fallecidos y 19,000 detenidos.