Tras casi dos años de interrupción en las conexiones aéreas, los gobiernos de República Dominicana y Haití acordaron reanudar los vuelos comerciales a partir de mayo, en una decisión que busca reactivar el flujo de personas y mercancías en una de las fronteras más dinámicas del Caribe, marcada en los últimos años por tensiones políticas y una profunda crisis de seguridad.
El entendimiento se alcanzó durante una reunión bilateral encabezada por los cancilleres Roberto Álvarez y Raina Forbin, celebrada en el Parque Industrial Codevi, un punto estratégico en la franja limítrofe donde convergen actividades industriales y comerciales entre ambas naciones.
Una reapertura en medio de una crisis prolongada
El acuerdo contempla la reactivación del espacio aéreo entre ambos países, lo que permitirá restablecer las rutas hacia el Aeropuerto Internacional de Cabo Haitiano, una terminal clave para el norte de Haití y para el intercambio con territorio dominicano.
La suspensión de los vuelos, decretada por República Dominicana en marzo de 2024, respondió al deterioro acelerado de la seguridad en Haití, donde la expansión de grupos armados, el control de zonas urbanas por pandillas y la debilidad institucional generaron un escenario de riesgo para las operaciones comerciales.
Desde entonces, las conexiones aéreas quedaron limitadas a misiones humanitarias y operaciones excepcionales, mientras el tránsito regular de pasajeros y bienes se desplazó principalmente hacia rutas terrestres, incrementando la presión en los cruces fronterizos.
Datos recientes reflejan la magnitud de la crisis: entre marzo de 2025 y enero de 2026 se registraron más de 5,500 personas fallecidas y más de 2,600 heridas en hechos vinculados a la violencia armada en Haití, lo que ha mantenido en alerta a la región.
Seguridad fronteriza y tensiones pendientes
Durante el encuentro, ambas delegaciones sostuvieron un diálogo centrado en seguridad, migración y comercio, tres ejes que han definido la relación bilateral en los últimos años y que continúan siendo puntos sensibles.
Se abordaron mecanismos para reforzar la vigilancia en la frontera, mejorar los controles migratorios y garantizar condiciones más estables para el intercambio económico, en un contexto donde República Dominicana ha endurecido sus políticas ante el flujo migratorio proveniente de Haití.
El acercamiento también ocurre tras episodios de tensión como el conflicto por la construcción de un canal de riego en el río Masacre, una obra impulsada del lado haitiano que generó fricciones diplomáticas por su posible impacto ambiental y agrícola en ambos territorios.
En la declaración conjunta, ambos gobiernos destacaron la importancia del acompañamiento internacional, en particular de Naciones Unidas, en los esfuerzos para contener la violencia en Haití, donde la reciente reconfiguración de misiones de seguridad busca enfrentar el avance de las pandillas.
La reanudación de los vuelos representa así un primer paso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, aunque bajo un escenario aún marcado por la incertidumbre en materia de seguridad y gobernabilidad en el país caribeño.