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Recuperan demócratas el control del Senado de EUA

Por: Diego Olivos

03 Noviembre 2026, 23:11

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Las victorias en estados clave como Texas o Carolina del Sur revirtieron la mayoría republicana y modificaron el equilibrio político en Washington

Recuperan demócratas el control del Senado de EUA

El Partido Demócrata recuperó el control del Senado de Estados Unidos en las elecciones intermedias de este martes, al conseguir los escaños necesarios para revertir la mayoría republicana y cambiar el equilibrio político en el Congreso durante la segunda mitad del mandato de Donald Trump.

Los resultados representan un revés para los republicanos, que antes de la jornada electoral mantenían una ventaja de 53 contra 47 escaños. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de cuatro posiciones para quedarse con el control de la Cámara Alta, objetivo que alcanzaron mediante victorias en varios estados que habían favorecido a Trump en las elecciones presidenciales de 2024.

Entre los triunfos que cambiaron el mapa del Senado destacan los de Josh Turek en Iowa, Adam Hamilton en Kansas, James Talarico en Texas, Annie Andrews en Carolina del Sur, Sherrod Brown en Ohio y Roy Cooper en Carolina del Norte.

Además, los demócratas conservaron posiciones importantes, como la de Jon Ossoff en Georgia, y ganaron el escaño de Nuevo Hampshire con Chris Pappas, quien reemplazará a la senadora Jeanne Shaheen.

Por su parte, los republicanos consiguieron victorias en estados como Florida, donde Ashley Moody ganó la elección especial para completar el periodo de Marco Rubio, y Wyoming, donde Harriet Hageman obtuvo el escaño que dejará vacante Cynthia Lummis.

Cambian el equilibrio de poder en Washington

La recuperación del Senado modifica las condiciones políticas para Trump, quien enfrentará una Cámara Alta controlada por la oposición durante los últimos dos años de su segundo mandato.

La nueva mayoría demócrata tendrá mayor capacidad para bloquear o retrasar nombramientos presidenciales, incluidos los destinados al Poder Judicial, además de ejercer supervisión sobre las acciones del gobierno federal e impulsar investigaciones legislativas.

El cambio también complicará la aprobación de iniciativas de la Casa Blanca, aunque el presidente conservará el poder de veto. Trump advirtió que utilizará esa facultad para frenar propuestas demócratas, por lo que el nuevo escenario podría derivar en mayores enfrentamientos y bloqueos legislativos.

La derrota republicana ocurrió pese a que el partido llegó a la elección con una ventaja en el Senado y destinó recursos millonarios a defender sus posiciones. El mapa electoral era considerado favorable para los republicanos al inicio del ciclo, pero varias contiendas terminaron convirtiéndose en oportunidades para los demócratas.

Talarico rompe la racha republicana en Texas

Uno de los resultados más relevantes de la jornada fue la victoria del demócrata James Talarico frente al republicano Ken Paxton en Texas.

El legislador estatal consiguió un escaño que los demócratas no ganaban desde 1988, con lo que puso fin a casi cuatro décadas sin obtener una victoria en una elección al Senado federal en ese estado.

La contienda llamó la atención nacional porque Paxton contaba con el respaldo de Trump y Texas había sido uno de los principales bastiones republicanos en las últimas elecciones presidenciales.

Talarico, representante estatal por Austin y exintegrante de la junta escolar de esa ciudad, centró su campaña en la educación pública, el costo de vida y la necesidad de rendición de cuentas en el gobierno.

Su triunfo se sumó a los resultados de otros candidatos demócratas en estados conservadores y contribuyó a que el partido recuperara la mayoría en el Senado.

El costo de vida y el descontento con Trump marcaron la elección

La economía, el aumento de los precios, la guerra con Irán y las preocupaciones por la corrupción gubernamental estuvieron entre los asuntos que marcaron el voto de los estadounidenses.

De acuerdo con la encuesta de salida de Associated Press, alrededor de tres cuartas partes de los votantes dijeron sentirse enojados o insatisfechos con el rumbo del país. También una proporción similar calificó la situación económica como mala o no demasiado buena.

El resultado fue interpretado por dirigentes y analistas como una señal de inconformidad con la administración Trump, que convirtió las elecciones intermedias en una prueba de respaldo a su segundo mandato.

El presidente, por su parte, se deslindó de las derrotas republicanas y afirmó que los resultados habrían sido distintos si él hubiera aparecido en las boletas.

Con el Senado en manos demócratas, Washington entrará en una nueva etapa de confrontación política, en la que la oposición tendrá herramientas institucionales para limitar la agenda presidencial, mientras la Casa Blanca conservará facultades para bloquear iniciativas de sus adversarios.

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