Un tramo de vía ferroviaria de aproximadamente 300 kilos habría provocado el descarrilamiento de un tren regional que viajaba entre Ruán y Caen, en el norte de Francia, accidente que dejó 44 personas heridas, una de ellas en estado muy grave aunque fuera de peligro.
Las autoridades francesas mantienen abierta la investigación y analizan la posibilidad de que el objeto haya sido colocado deliberadamente sobre las vías, una hipótesis que podría encuadrarse jurídicamente como un acto malintencionado, categoría que contempla desde sabotajes hasta actos vandálicos.
Hervé Morin, presidente de la región de Normandía, señaló que se trataba de una barra de hierro de unos 300 kilos y consideró que su presencia en las vías no habría sido accidental.
El funcionario pidió que el procedimiento judicial sea riguroso y permita determinar quién sería responsable de colocar el objeto, en caso de confirmarse esta hipótesis.
Fiscalía desconoce cómo llegó el objeto a las vías
El fiscal de Ruán, Sébastien Gallois, evitó precisar las características del objeto encontrado y señaló que por ahora se desconoce cómo llegó hasta la vía ferroviaria.
El Ministerio Público informó además que la caja negra del tren fue incautada y que un perito judicial fue requerido para esclarecer las circunstancias del accidente.
El conductor del tren regional, conocido como TER, dio negativo en todos los análisis toxicológicos realizados después del siniestro.
Una joven de 18 años resultó gravemente herida
El accidente dejó 44 personas lesionadas. Una joven de 18 años fue ingresada en estado muy grave, aunque posteriormente se informó que su vida no corría peligro.
Otras cinco personas permanecían hospitalizadas, de acuerdo con el ministro de Transportes de Francia, Philippe Tabarot.
El siniestro ocurrió a las 19:45 horas del viernes, 17:45 GMT, entre Tourville y Elbeuf-Saint-Aubin, a la altura del municipio de Cléon, en el departamento de Seine-Maritime.
El tren regional cubría la ruta entre Ruán y Caen cuando ocurrió el descarrilamiento.
Louis, un pasajero de 24 años, contó al canal público Ici que inicialmente sintió algunas sacudidas que consideró normales. Sin embargo, apenas unos segundos después, el movimiento se intensificó.
El viajero relató que dejó de poder sostenerse en su asiento y tuvo que sujetarse al asiento delantero. Posteriormente, el tren comenzó a descarrilar y algunas ventanas, especialmente en la parte delantera del vagón, se rompieron parcialmente.
Las piedras que se encontraban junto a las vías salieron disparadas hacia el interior del vagón, mientras los pasajeros quedaron rodeados de cristales rotos. El testigo aseguró que, incluso después del accidente, continuaba temblando por lo ocurrido.