Las grandes compañías petroleras continúan registrando enormes ganancias mientras los combates en Irán alteran los mercados energéticos y provocan un aumento en los precios del petróleo y la gasolina.
Seis de las principales petroleras de Europa registraron ganancias combinadas de $22,000 millones de dólares en el primer trimestre, más de 40% por encima de lo reportado durante el mismo periodo del año anterior.
BP, con sede en Londres, más que duplicó sus ganancias para alcanzar $3,900 millones de dólares en el segundo trimestre, informó la compañía el martes.

Por su parte, Saudi Aramco reportó un incremento interanual de 44% en su ganancia neta del segundo trimestre, que llegó a $32,690 millones de dólares, impulsada por el aumento en los precios del crudo, los productos refinados y los químicos.
El desempeño de las grandes petroleras de Europa y Medio Oriente se suma a los reportes de elevadas ganancias de las principales compañías petroleras de Estados Unidos, dados a conocer la semana pasada.
Conflicto eleva costos para consumidores
A medida que el conflicto se prolonga, los altos precios del petróleo elevan el costo de la gasolina, el combustible de aviación y el diésel, situación que también ha provocado un aumento en los costos de transporte.
En Occidente, los consumidores enfrentan mayores gastos al llenar el tanque de sus vehículos o comprar boletos de avión. Sin embargo, el impacto es todavía mayor en distintas regiones de Asia, debido a que dependen en mayor medida del combustible que pasa por el estrecho de Ormuz.
En algunos países, las reservas de combustible han disminuido, lo que ha obligado a implementar racionamientos y cierres esporádicos de escuelas y oficinas gubernamentales.

Pese a que los precios del petróleo cayeron el martes a su nivel más bajo en tres semanas, las grandes empresas energéticas estadounidenses provocaron la molestia del presidente Donald Trump, quien las criticó por sus elevadas ganancias.
Trump afirmó que no está satisfecho con Chevron y Exxon Mobil, aunque los precios de la energía se dispararon después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán a finales de febrero y el estrecho de Ormuz quedara, en la práctica, cerrado al tráfico de petroleros.
Aproximadamente 20% del petróleo mundial suele transitar por ese estrecho.
“Ganaron demasiado dinero, demasiado dinero”, declaró Trump el lunes. El presidente estadounidense también pidió que las compañías devuelvan parte de esas ganancias al público y reduzcan los precios minoristas.
Exxon y Chevron también reportan ganancias millonarias
Exxon Mobil informó el viernes que sus ganancias del segundo trimestre se duplicaron hasta alcanzar $14,500 millones de dólares, impulsadas por una producción récord de diésel.
La compañía, con sede en Spring, Texas, registró ingresos por $116,000 millones de dólares, un aumento de 42% respecto al mismo periodo del año anterior.

En tanto, Chevron, con sede en Houston, casi cuadruplicó sus ganancias hasta llegar a $12,000 millones de dólares. Sus ingresos crecieron 56% y superaron los $70,000 millones de dólares.
Precio del petróleo cae ante posible acuerdo
El martes, el precio del crudo estadounidense cayó 5.4%, equivalente a 4.36 dólares, para ubicarse en 75.98 dólares por barril.
La fuerte caída ocurrió después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declarara a CNBC que Estados Unidos e Irán “podrían tener un acuerdo hoy o mañana para abrir el estrecho”.
El crudo estadounidense ha bajado desde los aproximadamente 92 dólares por barril registrados a finales de julio, aunque todavía se encuentra más de 13% por encima del nivel previo al inicio del conflicto con Irán.
El crudo Brent, referencia internacional, también registró una caída de 4.9%, hasta ubicarse en 83.87 dólares por barril.

Una eventual resolución del conflicto con Irán, que se ha prolongado durante más de cinco meses, permitiría a los transportistas de petróleo sacar embarcaciones del Golfo Pérsico, donde petroleros cargados con crudo y otros productos han quedado atrapados durante los combates.
Petroleras superan al S&P 500
El buen desempeño de las grandes compañías energéticas también se refleja en los mercados financieros. Las acciones de las principales petroleras han aumentado entre 20% y 30% durante este año, superando con facilidad el avance de 13% registrado por el S&P 500.