Perú puso en marcha el primer acuerdo de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE) de carácter no financiero, una estrategia que busca fortalecer la conservación de ecosistemas altoandinos clave para el abastecimiento de agua de comunidades rurales del norte del país.
La iniciativa representa un nuevo modelo de gestión ambiental al basarse en compromisos de conservación asumidos directamente por los usuarios del recurso hídrico, en lugar de recurrir a esquemas tradicionales de compensación económica.
Protección de ecosistemas esenciales para la seguridad hídrica
De acuerdo con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), el acuerdo tiene como objetivo mantener y recuperar pajonales y bofedales, ecosistemas altoandinos que desempeñan un papel fundamental en la recarga de acuíferos y en la regulación natural del agua durante las temporadas de sequía.
Estas áreas funcionan como reservorios naturales que permiten almacenar y liberar agua gradualmente, contribuyendo a garantizar el suministro para las poblaciones que dependen de las cuencas ubicadas en las zonas altas de los Andes peruanos.
El proyecto se desarrolla en el Santuario Nacional de Calipuy, ubicado en la región de La Libertad, una zona protegida que resguarda cerca de 4 mil 500 hectáreas de ecosistemas altoandinos y que cumple una función estratégica en la conservación de cabeceras de cuenca.
Más de 3 mil habitantes dependen de estas fuentes de agua
Actualmente, al menos seis caseríos cuentan con infraestructura de agua potable cuya captación depende directamente de los ecosistemas conservados dentro del área natural protegida.
El acuerdo fue firmado entre el Sernanp y las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento de los centros poblados de El Molle y El Zaile, comunidades que obtienen el recurso hídrico de las microcuencas protegidas por el Santuario Nacional de Calipuy.
Con esta colaboración, las comunidades se comprometen a participar activamente en acciones de conservación orientadas a preservar las fuentes que garantizan el abastecimiento de agua para más de 3 mil habitantes de la región.
Una apuesta frente al cambio climático
Las autoridades ambientales destacaron que la protección de bofedales, pajonales y otros ecosistemas de montaña adquiere una relevancia creciente ante los efectos del cambio climático, que han incrementado la presión sobre las fuentes naturales de agua en distintas regiones del país.
Especialistas consideran que este tipo de mecanismos puede convertirse en un modelo replicable para otras áreas naturales protegidas de Perú, especialmente en territorios donde la conservación de las cabeceras de cuenca resulta indispensable para garantizar la seguridad hídrica de las comunidades.
La puesta en marcha de este acuerdo marca un precedente en la gestión ambiental peruana al promover la corresponsabilidad entre las instituciones públicas y las poblaciones beneficiadas, con el objetivo de proteger los ecosistemas que sostienen el suministro de agua para las generaciones presentes y futuras.