El físico francés Serge Haroche, Premio Nobel de Física 2012, afirmó que la idea de colonizar Marte es "simplemente estúpida2 desde el punto de vista científico, al considerar que no es viable establecer vida autónoma en ese planeta.
En una entrevista durante su visita a Tenerife, donde participó en un congreso organizado por la Universidad de La Laguna, el científico explicó que su vocación nació con la misión Apolo 11 en 1969, que le permitió comprender conceptos como órbitas y velocidades aplicados a la exploración espacial.
Viajar a Marte, un objetivo poco realista
Haroche reconoció el valor inspirador de nuevas misiones como Artemis, pero advirtió que no deben confundirse con metas poco realistas como la colonización de Marte.
"No es posible", insistió, al señalar que las condiciones técnicas, los tiempos de viaje y los riesgos para los astronautas hacen inviable este objetivo frente a alternativas como el regreso a la Luna.
En su opinión, este tipo de planteamientos ignoran los límites de la física y se asemejan a ideas irracionales como la búsqueda de la inmortalidad.
Priorizar la ciencia y los problemas de la Tierra
El Nobel defendió que los recursos deben enfocarse en desafíos urgentes en la Tierra, ya que muchas tareas espaciales pueden realizarse con robots sin necesidad de enviar humanos.
Asimismo, subrayó la importancia de la ciencia básica, al considerar que los avances tecnológicos surgen de investigaciones fundamentales desarrolladas durante décadas.
“No puedes tener aplicaciones útiles si antes no tienes ciencia básica”.
Retos actuales: desinformación e inteligencia artificial
Haroche alertó sobre el aumento de discursos que cuestionan el conocimiento científico, impulsados por la desinformación y la falta de educación, lo que puede llevar a que las sociedades sean influenciadas por ideas sin sustento.
También expresó preocupación por el desarrollo sin regulación de la inteligencia artificial, advirtiendo que podría utilizarse para manipular procesos políticos o controlar poblaciones si no se establecen reglas claras a nivel internacional.
Finalmente, defendió el valor de la inteligencia humana, destacando su creatividad y capacidad de análisis frente a los avances tecnológicos, y rechazó escenarios en los que una superinteligencia artificial domine el futuro.